He descubierto que tengo menopausia social

Todavía no llego a los treinta años y he descubierto que tengo menopausia social. Bueno, en realidad lo descubrí con ayuda de mi terapeuta. La verdad es que el término no es muy común, pero ya es conocido y te explicaré un poco de él y de por qué fue que lo descubrí.

Menopausia social

La psicóloga me explicó que a partir de los 25 años, vemos la vida de otra manera. Empezamos a madurar y comprendemos que hay cosas que sí tienen prioridad y otras no tanto. A partir de esta edad, dejamos de tolerar escuchar la música tan alta, evitamos a toda costa los eventos sociales y preferimos quedarnos en la comodidad de nuestro hogar. La psicóloga comentó que a eso se le conoce como menopausia social. Ahora sabemos que las desveladas o beber hasta emborracharnos no vale la pena. Las preocupaciones cambian: cuentas bancarias, trabajo, estabilidad emocional.

Señales por las que lo descubrí

Aunque es algo por lo que muchos pasamos, es importante dejar en claro que más bien se trata de un estado mental.

  • La interacción social no es lo mío. Para tener vida social, debes socializar y sin duda es algo que he decidido no hacer más. Estoy cansada de conocer gente que finge con tal de caer bien. Prefiero quedarme con mi pequeño círculo social y pasarla bien. He visto a mucha gente que sale y entra de los lugares en donde se reúnen, con tal de no tener que lidiar con tanta falsedad. Para no tener que soportarlo, mejor me quedo en casa con toda la comodidad que quiero.
  • ¡Quiero dormir! Ahora sé que ya no estoy en edad para andar de parranda por las noches. En lugar de sacrificar mis horas de sueño, prefiero quedarme en casa y descansar. Pasadas las 10 de la noche, es casi un hecho que podría quedarme dormida incluso de pie.

Me gusta la comodidad

Debo reconocer que antes disfrutaba salir a bailar, a divertirme con mis amigos. No me importaba si me daban las tres de la mañana y yo estaba fuera de casa. Ahora lo único que busco es mi cama, mi tranquilidad y mi descanso. En caso de que decida salir, procuro que siempre sean sitios en los que me siento cómoda y en calma. Además, ahora sé que la bebida no es mi mejor amiga y que si de verdad me quiero sentir bien, no debo tomar; pues de lo contrario, al día siguiente sólo desearé morir.

¿También te pasa a ti?

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