He dejado de ver series violentas y te voy a contar por qué

Como toda persona que trabaja más horas de las que debe, va al gimnasio e intenta tener una sana vida social, las series se convirtieron en un entretenimiento de lo más inocente en mis pocos tiempos libres. He de confesarte que siempre he preferido un buen libro a la televisión. Sin embargo, hubo una etapa en la que sucumbí terriblemente ante las series violentas que hay en la pantalla.

Mi vida con las series

En el pasado veía series de una forma poco regular. Es decir, llegue a ver Mentes criminales, Esposas desesperadas, The vampire diaries, The walking dead... en fin. Y de repente llegó Netflix, y Breaking bad se convirtió en una nueva obsesión. Por supuesto, con Netflix puedes ver los capítulos que quieras sin detenerte. Fue así como en muy poco tiempo terminé esta y muchas más series violentas. En su mayoría series relacionadas con drogadicción, política, criminalidad…

Mi obsesión hizo daño sin que me diera cuenta

Como en toda obsesión, el problema comenzó a ser muy evidente. Llevaba meses viendo series violentas en la pantalla y por más ejercicio que hacía notaba mi cuerpo mucho más pesado que de costumbre. Además, mis noches se convirtieron poco a poco en una tortura. Debo aclarar que veía estas series poco antes de dormir, pues trabajo todo el día. Así que en pocas palabras comencé a darme cuenta de que el motivo de mi insomnio y las recurrentes pesadillas tenían un origen super claro.

Deshacerme de las series

Por impresionante que esto suene, la obsesión fue tal que dejar de ver series violentas me produjo ansiedad. Sin embargo, después de dos semanas de evitarlas recuperé mi tranquilidad. Dejé de tener pesadillas y volví a dormir riquísimo después de mi clase de yoga. No digo que esto le pase a todo el mundo, pero esta fue la razón por la que dejé de ver series violentas. Mi comportamiento y la forma en la que pasaba mis días sí resultó afectada por mi afición. Deshacerme de las series violentas me hizo bien.

Finalmente, con esto no espero que todos dejen de verlas. Creo que cada quien tiene una forma diferente de procesar las cosas. Sin embargo, no podrás negarme que vivimos en un mundo que genera mucho estrés, de por sí. Lo peor del caso es que llegamos a casa a oír balas, gritos, groserías y a “vivir” historias demasiado trágicas. Para mí es un estrés innecesario y es por eso que he regresado a mi literatura de siempre.

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