He decidido nunca más gritarle a mis hijos

Es normal que pierdas la cabeza cuando tus hijos no te hacen caso, cuando por más que les pides las cosas por favor pareciera que ellos te retan para llevarte la contraria. ¿Qué es lo que hacemos en esos casos? Gritar o enojarnos, y la que lo niegue se engaña, porque todas hemos perdido los estribos al menos una vez. Sí, voy a confesar que tiendo a gritarle a mis hijos, o bueno, lo hacía hasta que entendí que de poco sirven mis gritos y lo único que logro es dejar un mal impacto en ellos.

Los gritos ayudan a liberar el alma

Cuando gritamos, descargamos la frustración que es causa de diversas cosas. Es una respuesta normal del ser humano. Pero en el caso de nosotras como mamás, tenemos que pensar un poquito más, antes de permitir que los sonidos estridentes salgan de nuestras bocas.

Ojo, eso no quiere decir que sean normales en la relación padres=hijos

Sí, no niego que es horrible cuando los hijos no nos hacen caso; pero es más horrible cuando nosotros les gritamos de manera descontrolada. ¿Por qué? Porque el impacto que eso tiene en ellos es algo que ni el tiempo ni un regalo, lograrán borrar de sus mentes.

Guarda la calma antes de volverte loca

Los niños reaccionan, tal vez no de la mejor manera, pero cuando lo hacen no están buscando herirte. En el momento del berrinche, sus cerebros dejan de comunicarse con los lóbulos frontales y pierden el autocontrol. Durante ese momento de poca cordura, los niños no escuchan, así les grites, les pegues o hagas lo que crees mejor. En ese momento ninguna negociación funciona, ni las palabras más amenazantes o dulces.

Ayúdalo a que se sienta a salvo

Para que tu peque no se ponga más histérico, lo que puedes hacer es acercarte a él hasta donde te permite. No rebases el límite que él te está permitiendo rebasar, pues en caso contrario las cosas se pueden poner peor. Al gritarle sólo haces que se sienta con más miedo e inseguridad. ¿Eso es lo que quieres? Créeme, lo único que queda después de los gritos es culpa. Puede que en el momento en que gritas, sientas que se libera una gran carga de tu ser, pero después deja de ser así.

Cómo combatir los berrinches sin caer en los gritos

Cuando tus hijos no hacen caso, respira antes de hacer algo de lo que después te puedas arrepentir. Aprende a comunicarte con tu hijo para que así pueda hablar sobre lo que está sintiendo.

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