He aprendido que no siempre debes dar explicaciones o ser amable con todos

En el camino que he recorrido en mi vida, he conocido infinidad de personas. Todas me han dejado un aprendizaje. Sea para bien o para mal, a todas les agradezco el granito que han aportado a mi persona. Obviamente, yo decido qué sí y qué no tomo de ellas. Si algo he notado en la mayoría de las personas que he conocido, es que están acostumbradas a dar explicaciones de lo que hacen. Otras tantas, se la viven siendo amables con los demás. Cuando analicé esa situación, comenzó a causarme ruido, sentía que algo no estaba bien, pero no entendía por qué. Hasta que acudí con mi terapeuta, descubrí de qué se trataba.

Amabilidad

Es un hecho que cómo trates serás tratado, no lo digo yo, es una ley de karma que rige la vida. Si tú eres amable, puede ser que lo recibas de inmediato de vuelta. Hay otras ocasiones en las que tarda un poco más, pero se hace. Tarde o temprano llega lo que has dado a otros. Yo también soy amable y sé que no tiene nada de malo. Sin embargo, creo que es importante saber hasta qué punto es bueno serlo. He entendido que no todo el tiempo tengo que ser amable. Habrá veces en las que la gente no merezca mi amabilidad, pero eso no significa que merezcan groserías. Simplemente hay momentos en los que probablemente yo no tenga ganas de esbozar una sonrisa y eso no significa que no esté siendo amable. Por amabilidad tenemos un concepto en el que prácticamente tenemos que hacer o recibir fanfarrias para sentirlo real. No es así y no hay que olvidar que todos somos seres diferentes. Quizá de tu amigo recibas una muestra de amabilidad y de tu novio otra. Todos son amables, el problema es que esperamos siempre lo mismo y no puede ser así.

Dar explicaciones

Ligado a la amabilidad, mucha gente que conozco cree que debe dar explicaciones siempre. No tiene por qué ser así si no lo deseas. El hecho de dar explicaciones le da poder a los demás sobre ti y tus actividades. Una cosa es que avises a dónde vas o con quién estarás, pero no tienes que dar de manera detallada santo y seña de lo que haces. Piensa que no todas las personas te dicen a ti todo lo que hacen y en qué momento y cómo. Por la misma razón tú no tienes que hacerlo. Simplemente debes enfocarte en disfrutar la vida y hacer las cosas que a ti te gustan.

Problemas

En lo personal, no ser amable o no dar siempre explicaciones me ha traído muchas consecuencias negativas. La gente siempre espera una sonrisa o una reverencia para que sepa que estás siendo amable. No tiene que ser así. Yo muchas veces doy las gracias o digo por favor, pero el problema es mi cara poco amigable. Digo problema, no por mí, sino para los demás. Yo estoy tranquila, pues sé que no tengo que dar explicaciones de mi cara. Creo que con que escuchen el gracias o por favor es más que suficiente. Lo mismo pasa con las explicaciones. Recuerdo que tuve un novio que de todo lo que hacía me daba explicaciones. Si salía a la tienda o si no me respondía pronto un mensaje me daba razón. Lo más curioso es que yo no se lo pedía, de él nacía hacerlo. Cuando me tuvo la confianza necesaria quiso hacer lo mismo conmigo. Como no me dejé, empezamos a tener problemas y la relación terminó. Cada quien es libre de hacer lo que quiera y la forma en que quiera. Sin embargo, creo que es importante respetar la manera en que cada uno actúa.

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