Hay quienes aseguran que el sombrerón se llevó a mi prima

Si vives en Colombia, seguro has escuchado hablar sobre el sombrerón en más de una ocasión. Las leyendas que giran en torno a este peculiar personaje son varias, pero en el pueblo en el que vive mi prima, hay una que es la que predomina. Cuando me contaron a mí sobre ese ser, quedé estupefacta. Jamás imaginé que algo así fuera posible. Vamos, muchas veces escuchamos leyendas y nos dan risa o miedo, pero pocas veces creemos que tengan algo de cierto. Eso mismo pensaba de esta leyenda, hasta que se convirtió en una realidad.

Todas las madres temían al sombrerón

Mi prima era una chica muy vivaracha, todo el tiempo se le veía sonriendo. Desde pequeña, siempre tuvo buena química con todos. Era una niña que caía bien, como otros pocos que hay en el mundo. Pocas veces se le veía enojada y eso era algo bueno, pero mi tía no lo veía así. En el pueblo pedían que se tuviera especial cuidado con las chicas como mi prima. No porque las otras niñas no fueran lindas, sino porque su carácter era diferente y no buscaban la aprobación de los demás. Conforme fue creciendo, mis tíos se preocupaban más, pues ella estaba por cumplir 15 años.

¿Por qué tanto miedo?

Tal vez te preguntes por qué era tanto el miedo de mis tíos conforme mi prima crecía. Bueno, en Colombia se sabe que existía o existe un hombre al que llaman sombrerón. Pocos eran los que podían comprobar su existencia, pero quienes lo habían visto, aseguran que es un diminuto hombre que cubre su rostro con un enorme sombrero. Este hombrecillo aparece cada cierto tiempo. Cuando comienza a atardecer, él camina por las calles del barrio, acompañado de sus mulas. La gente dice que cuando aparece, es porque ha encontrado a una joven y se la llevará. Poco se puede hacer contra él, pues no se mete con nadie, no habla, solo llega una tarde y se para en un poste. Durante varias noches toca una melodía, que solo escucha la chica que será raptada. Nadie puede hacer nada para detenerlo, y una mañana, sin más, la chica ya no está. Su rastro se pierde y nadie sabe qué rumbo toma con la chica ni qué es lo que hace con ella. Los abuelos del pueblo aseguran que las toma como trofeos, por eso se fija en las más “agraciadas”.

Cuídate del sombrerón

Cuando mis tíos notaron la repentina aparición del sujeto diminuto, tuvieron un mal presagio. Sabían que mi prima podía ser la siguiente. Actuaron de manera inmediata y pidieron a familiares de otra ciudad colombiana, que vieran por ella durante unos días, tal vez unas semanas. La mandaron en cuanto notaron la presencia del hombrecillo y creyeron que estaba a salvo. Durante varios días, él estuvo en el poste de la esquina de la casa, cada noche. Luego de esperar por varias horas, se oía que se alejaban sus mulas. Cuando lo escucharon por última vez, creyeron que habían ganado, pero esa misma noche, en cuanto él se fue, sonó el teléfono en casa de mis tíos. De manera inexplicable, mi prima ya no estaba ahí… La buscaron por días y noches sin descanso alguno. Hasta el día de hoy, nadie sabe nada de ella, pero la gente del pueblo está segura de que fue el sombrerón quien se la llevó.

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