Hay que dar las gracias, a pesar de la pandemia

Debo reconocer que este año ha marcado un antes y después en mi vida. No digo que los años anteriores no lo hayan hecho. Sólo pienso que este año me hizo pensar y replantearme muchas cosas. De hecho, me hizo volver a valorar cosas que ya daba por hechas. Por ejemplo, agradecer un nuevo día. Poder disfrutar del aroma del café o que tenemos trabajo. Sí, todos tenemos mucho que agradecer, aunque parezca que no.

Fue un año difícil

Todo el año se tornó grisáceo desde el momento en que nos pidieron que no saliéramos de casa. De un día para otro todos dejábamos de hacer las actividades que acostumbrábamos. Dejamos de tener contacto físico con nuestros seres queridos y la vida tomó un nuevo sentido estando dentro de casa. Los primeros meses recuerdo que todos estaban maravillados, pero conforme pasaban las semanas, el descontento se hacía presente. Muchos comenzaron a revelarse y volvieron a salir y hacer las cosas como acostumbraban. El problema fue que eso desató más contagios y otros problemas relacionados.

Lo viví en carne propia

Mi familia y yo hemos tratado de cuidarnos lo más que se puede. Somos responsables con las medidas sanitarias. Lo malo es que no podemos estar encerrados todo el tiempo en casa. A veces es necesario salir y hacer compras de víveres. Tal vez en alguna de esas ocasiones, mi padre se contagió. Al principio pensó que era un simple resfriado, pero luego de unos días el médico lo mandó a hacerse la prueba porque no mejoraba.

Dio positivo

Cuando supo que era positivo a Covid, nos avisó a todos. Obviamente, al saberlo, te entra angustia, miedo, preocupación. Piensas en lo peor. Obviamente, como en casa todos convivimos, tuvimos que hacernos la prueba para descartar más enfermos. Aunque dolió bastante, necesitábamos tener la tranquilidad de no estar enfermos. Digo, es más fácil cuidar a un enfermo que a muchos. Por fortuna, todos salimos negativos, así que nos enfocamos en cuidar a papá. Los doctores le advirtieron que podría tener días complicados, así que estábamos preparados para lo peor.

Mucho que valorar y que agradecer

Por fortuna mi papá salió bien de todo y aunque aún está débil, superó bien la enfermedad. Toda esta situación me dejó muchos aprendizajes. Comprendí cuánto amo a mi familia y sin duda sé que cuando alguno de mis padres muera, el dolor será demasiado. Pero también me di cuenta de lo fuerte que soy. Volví a valorar cada amanecer, pues finalmente no sé hasta cuándo podré disfrutarlos. Aprendí a valorar a la gente que tengo a mi alrededor y descubrí para quiénes soy realmente especial, pues aún en la distancia y con el fastidio del encierro, no hemos dejado de estar en comunicación para saber cómo estamos. También doy gracias por mi trabajo, porque muchas personas por desgracia lo perdieron a causa de que se detuvo la economía. Ahora soy más consciente de que mientras tenga salud, trabajo y a la gente que me importa, cerca, todo estará bien y podré salir adelante.

¿Tú qué agradeces?

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