Hacerte la fuerte todo el tiempo te va a hacer daño

El agotamiento emocional es un estado que llega cuando te sobrecargas de esfuerzo. Ya sabes de que hablo: te sientes cansada en el trabajo, de los problemas familiares, los niños y demás responsabilidades. Cuando llegas a este nivel de agotamiento se debe a que ya has estado un buen rato haciéndote la fuerte. ¡Ten cuidado, la depresión es una consecuencia de hacerte siempre la fuerte!

La “chica fuerte” me dicen

 

Si te sientes identificada con el tema, he de confesarte que soy una de las tuyas. A mí me hace gracia cuando mis amigas o conocidos dicen que soy una mujer muy fuerte. En realidad me considero una persona con gran fortaleza; sin embargo, he aprendido a la mala que hacerte la fuerte puede llegar a convertirse en un grave problema. Normalmente las chicas que nos hacemos las fuertes cometemos muchas tonterias. Aceptamos más trabajo del que podemos manejas y nos culpamos de todo aunque no se nuestra responsabilidad.

Te conviertes en una víctima

 

El problema con esta situación es que vivimos en un gran desequilibrio. Este nos hace dar más que recibir de los demás todo el tiempo. Muchas veces el problema es que tú das de más en todos los aspectos. Lo haces sin considerar que, de hecho, no deberías esforzarte de una forma tan inhumana por conseguir la aprobación de los demás ni tu propio éxito. Yo aprendí a la mala cuando di de más a la persona que amé, a mi trabajo, a mis amigas, a todos los aspectos de mi vida. Llegué al punto de quiebre cuando ya no pude con mi profunda obsesión por el trabajo. No solo perdí mi relación amorosa, también me quedé en el limbo sin saber qué hacer con mi vida.

Las consecuencias de hacerte la fuerte

 

Cuando te encuentras en el ojo del huracán es imposible que puedas ver el cuadro completo. Con mucho esfuerzo me di cuenta de que el desequilibrio muy pocas veces viene del exterior. Solo tú eres la que puede  controlar tus acciones y emociones. Imagina qué sería de ti si todo el mundo pudiera controlar tus emociones (a veces lo tienen, porque tú los dejas). Dejar de echarle la culpa a las situaciones a tu alrededor por la maraña de emociones en las que vives es difícil. Finamente, cuando lo logras, tu crecimiento emocional comienza a crecer.

Encuentra tu propio equilibrio

Comprende que solo tú tienes el poder de controlar tus emociones, es el arma más poderosa que yo he conocido. Desde que dejé de torturarme por ser la chica que todo lo puede, aprendí que las circunstancias se acomodan como debe ser. Si eres la chica que elige no llorar cuando algo le ocurre, hacerte la fuerte al pasar un mal momento o porque te sientes atada a un trabajo tienes que entender varias cosas:

  • Guardarte las cosas enferma, está comprobado.
  • No tienes el control de nada. Caer en pánico cada vez que algo pasa es vivir en un sube y baja emocional dañino.
  • Echarte responsabilidades de más a la espalda te va a traer más que dolores de cabeza.
  • Darlo todo es un sacrificio que no tienes que hacer. Nadie en esta vida tiene que dar la vida por nadie ni por algo.
  • Estar atada a algo te esclaviza. Deja de pensar que no eres capaz de encontrar un mejor empleo, casarte, hallar el amor verdadero, tener una mejor casa, comprarte esos zapatos que siempre quisiste. Eres lo suficientemente capaz de salir adelante tras cualquier situación, solo no dejes que el miedo te paralice.

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