Hábitos que delatan a las mujeres infelices

A veces no sabemos cómo terminamos mirándonos al espejo sin saber quién es la mujer a la que miras. Las mujeres infelices muy pocas veces se percatan al 100% de que lo son. Se convierten en fantasmas en sus propias casas, en la chica gris de la esquina, en la mamá invisible o en la esposa que ya ni siquiera puede llorar. Las mujeres infelices se delatan todos los días porque tienen estos hábitos en común.

Te preocupa todo sobre el futuro

Se ha convertido en un miedo irracional que a veces no te deja salir del statu quo en el que vives. Cuando ves hacia el futuro, la ansiedad reina en tu cabeza. Antes de fijar un buen escenario, te planteas todo lo que podría salir mal. A diferencia de las chicas que son felices, que si bien no dejan de tener miedo por el futuro, lo ven en una gama de grises, con muchas oportunidades para salir adelante. Se animan a arriesgarse y eso es lo que las impulsa a crecer.

Últimamente ves primero lo malo que lo bueno

En algún  momento dejaste de ver lo bueno en tu vida y hoy solo puedes quedarte con lo malo. Hasta tu postre favorito tiene algo que no te agrada. No te sientes satisfecha con tu vida y sientes una presión constante por parte de las personas que te rodean. Nada tiene color en tu vida ni en tu forma de ver las cosas. Todos pasan atacándote constantemente.

Te comparas constantemente con los demás

Piensas que la razón de tu infelicidad es por tu falta de dinero, de tiempo, de trabajo o cualquier otra carencia. Ves que a las demás personas les va super bien y a ti simplemente te va muy mal. Le tienes resentimiento a las personas que te rodean y las culpas de tu pobre estado emocional. Puedes pensar que tu marido es el que te hace la vida de cuadritos, que tus hijos te quitaron la oportunidad de ser feliz o que tu jefa se la trae todo el tiempo contigo. Sin embargo, tú eres la única culpable de tu infelicidad, pues no puedes esperar a que todo este bien para estar bien contigo misma. La calma debe reinar en ti en momentos dichosos y aún más en momentos angustiantes.

Crees que la vida es muy, pero muy, difícil

Te levantas todos los días con una tremenda carota a trabajar. Te cuesta muchísimo trabajo realizar tu actividades y tareas del hogar. Si por ti fuera preferirías estar acostada todo el día sin nada que hacer. Te tengo una sorpresa: así no puedes vivir todo el tiempo, debes encontrar algo que te apasione. No puedes quedarte así porque si no, vas a ser infeliz el resto de tu vida.

Siempre que te sientas de esta forma pide ayuda. La vida es hermosa, pero depende mucho de la forma en la que la tomes.

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