Gym en pareja: ¿la peor o la mejor experiencia?

Cuando tienes una pareja estable, procuras compartir diversas actividades. Al hacerlo pasan tiempo de calidad juntos y se conocen en diversas facetas. En teoría suena muy bien, pero cambia en la práctica. Por ejemplo, ir al gym en pareja ¿es una buena o mala idea? Yo lo hice durante un año y puedo decirte que cambió nuestra relación totalmente. Ven, te cuento un poco más de mi experiencia…

Todo comenzó cuando…

Cuando iba en la universidad tenía miles de horas libres entre clase, por tanto, necesitaba alguna actividad para no morir de aburrimiento. Al inicio hacía mis tareas, pero las terminaba rápido y me quedaba con mucho tiempo muerto. Unas amigas me dijeron que fuera al gimnasio con ellas y motivada por el aburrimiento, lo hice. Al inicio fue la cosa más pesada del mundo, pero conforme pasaba el tiempo, le tomé amor al ejercicio. Me sentía con más energía y en general tenía más resistencia. De esa forma se volvió un hábito e iba al gimnasio incluso durante las vacaciones.

Mi novio y yo comenzamos a ir juntos

En las vacaciones estuve insistiéndole a mi novio que nos inscribiéramos juntos al gimnasio. Después de mucha presión lo convencí y comenzamos a ir juntos. Al inicio era extraño, pues yo ya tenía mi rutina establecida y algunos amigos en el gimnasio. Por ello le costaba un poco de trabajo adaptarse, pero poco a poco lo consiguió y creó su propio ritmo. Además, poco a poco comenzamos a ver mejorías tanto en nuestra relación como de forma individual.

Aprendimos a ser disciplinados juntos

La verdad es que al inicio faltábamos por cualquier cosa al gimnasio. También nos pasábamos con la dieta pues la seguíamos sólo durante algunos días de la semana. No obstante, cuando comenzamos a ver resultados en nuestro cuerpo decidimos ser más disciplinados.  No siempre cumplíamos todo al pie de la letra, pero siempre nos exigíamos hacerlo.

 El gym en pareja nos enseñó a impulsarnos

La rutina del gimnasio evolucionaba a la par que nuestros avances. Por tanto, siempre aprendíamos cosas nuevas e intentábamos hacerlas bien. Sin embargo, no siempre podíamos terminar la rutina o seguir la dieta debidamente. No obstante, tratábamos de apoyarnos e incluso de exigirnos un poco más. Ya fuera mediante correcciones, críticas y consejos, nos apoyábamos.

La vida sexual mejora…

El ejercicio regular te ayuda a mejorar tu capacidad de resistencia, además te otorga movilidad y flexibilidad en distintas partes de tu cuerpo. En consecuencia, tus encuentros cercanos son más placenteros y prolongados de lo normal. Además, tu cuerpo se ve y se siente diferente, por tanto, la autoestima de ambos mejora: se sienten más confiados y dispuestos a compartir con el otro. Obviamente si la vida sexual entre ambos mejora su relación también resulta beneficiada.

Valoran más el tiempo juntos

Una rutina implica ajustar sus horarios y hábitos personales. Por lo que en ocasiones no tienen tanto tiempo para estar juntos. Sin embargo, en el gimnasio pasan tiempo juntos ayudándose o exigiéndose. Por tanto, aprenden a valorar cada segundo que están juntos.


Este video te puede gustar