Formas de perder la dignidad en la peda

Salir con los amigos es algo de lo más gracioso que podemos hacer. Cada momento que pasamos en compañía compartimos experiencias de diferente índole. Por ejemplo, en la escuela mostramos una parte de quienes somos. Al estar en casa de alguno de nosotros, también mostramos otra cara de nosotras. Si salimos de fiesta, tendemos a tomar de más y sí, en algunas ocasiones, perder la dignidad. Seguro te ha pasado a ti o alguno de tus amigos, ¿no?

¿Cómo perder la dignidad?

Hay muchas maneras de hacer un mega oso en una fiesta. De hecho, hace poco me reuní con viejos amigos con los que compartí miles de experiencias graciosas. Son tan especiales, que hasta el día de hoy siguen en nuestras mentes y recuerdos. Con su autorización (gracias, amigos) decidí hacer este artículo. Lo único que haré será cambiar sus nombres, pero las historias quedan intactas.

Vomitar rojo y creer que es sangre

Luisa, una de las amigas, recordó que en una de nuestras primeras salidas tuvo una de las experiencias más chistosas. Éramos bastante jóvenes y aún no teníamos experiencia sobre lo que pasaba en una fiesta de verdad. Ya no eran fiestas con payasos y exceso de dulces. En esa fiesta, ella no había comido lo suficiente en casa. Al llegar al lugar, lo primero que vimos fueron frituras. Luisa corrió a embutirse todo lo que pudo, pues tenía mucha hambre. Después, comenzó a tomar, pero lo malo es que al cabo de un rato le hizo efecto. Empezó a vomitar a  tal grado que todo lo que sacaba se veía rojo. Ella se espantó porque creyó que era sangre, cuando más bien se trataba de las frituras que había comido toda la noche.

Llamar al ex llorando

Si de perder la dignidad hablamos, sin duda, esta es la opción número 1. Magali, otra de las amigas, recuerda con mucha risa cómo llamaba a su ex cuando estaba ebria. No fue una, ni dos, ni tres veces. Fueron más de cinco veces y parecía que no había entendido nada, pues lo seguía haciendo. Yo creo que ya hasta era un hobbie para ella. Sin embargo, en nuestra mente queda el recuerdo de la primera vez que eso pasó. Ella estaba acostumbrada a tomar, pero jamás había tomado al grado de perder la razón. Esa vez, se le pasaron bastante las copas y comenzó a llorar justo cuando los mariachis llegaron a la fiesta. Nadie imaginó que fuera a sacar el celular y llamar al ex. Mientras los mariachis cantaban, ella cantaba en el teléfono. ¡Qué cosas!, ¿no?

Bailar con pasos de zumba

Esto le pasó a un amigo que tomaba clases de zumba. Gracias a eso empezó a moverse más y a disfrutar de las fiestas. Llevaba varias clases en zumba cuando nos invitaron a esa fiesta. Todos estábamos emocionados y él era el más feliz. Una vez en la fiesta, comenzó a sonar la música y todos nos paramos a bailar. Todos menos él, que esperaba el momento ideal para pulir la pista. Ya que se había decidido a bailar, comenzó a moverse, pero sus movimientos llamaban la tensión por lo poco comunes que eran.

Meterte con el que juraste que jamás pasaría algo

Jessica, otra de las amigas del grupito, recuerda con mucha risa cuando íbamos en preparatoria. Había un chico que siempre le tiró la onda, en esa etapa. Sin embargo, para ella nunca fue atractivo. Nunca entendimos por qué huía tanto de él. Sin embargo, luego de salir de la prepa, al año siguiente se hizo una fiesta de reencuentro. Ella se emborrachó un poco más de la cuenta y terminó yéndose con quien había jurado y perjurado no hacerlo. ¡Ups!

¿Qué otra cosa recuerdas tú?

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