Cómo ser feliz después de una experiencia traumática

Después de una experiencia traumática podemos pensar que es imposible ser feliz de nuevo. Es común que las personas afectadas por situaciones traumáticas sufran reacciones emocionales muy intensas. Y claro, su nombre lo dice: “traumática”.  Lo primero que hay que entender es que estas experiencias le pasan a cualquiera. Y, segundo, ser consciente de que nuestros sentimientos, pensamientos y comportamiento ayudará en el camino de la recuperación. Para lograrlo, hay que comprender el proceso.  Así que tranquila, respira y, sobre todo, recuerda que cualquiera que sea la situación, en verdad, mientras sigas viva ¡sí se puede ser feliz!

Las primeras reacciones

La conmoción y la negación son respuestas típicas de los eventos traumáticos y desastres, especialmente en los días posteriores. Tanto la conmoción como la negación son reacciones normales de protección. Incluso podrías llegar a sentirte paralizada o desconectada de la vida. En la medida que desaparece la conmoción inicial, las reacciones pueden variar de acuerdo a la persona afectada. Sin embargo, estas son las respuestas normales. Así que sé paciente y no te juzgues.

¿Qué me está pasando?

Puedes sentirte más irritable de lo usual y tu estado de ánimo puede cambiar de forma sin precedentes. Podrás sentir ansiedad o nerviosismo, incluso depresión. También es posible tener recuerdos repetidos y vívidos del acontecimiento. Además, se afectan las relaciones interpersonales y podrías experimentar distanciamiento o aislamiento. Incluso rechazo a las actividades usuales. No lo digo para espantarte, si no para que puedas reconocer las sensaciones y sepas que son normales pues solo es una etapa. Siente lo que tengas que sentir y sácalo.

¡Sí se puede!

La buena noticia es que no eres la única que ha pasado por alguna situación así. Y aunque en ese momento sientas que no vas a poder, ¡claro que se puede ser feliz! Estas son algunas recomendaciones de los expertos para contribuir a la recuperación del bienestar emocional y del sentido de control.

  • Dedícate el tiempo necesario. Es un momento difícil en tu vida, así que toma el tiempo necesario a lamentar las pérdidas que has sufrido. Sé muy paciente contigo misma, pues nadie tiene el manual perfecto sobre cuánto tiempo te llevará sanar.
  • Comunica tu experiencia en formas que te resulten cómodas. Hablar con familiares o amigos cercanos o escribir tus impresiones en un diario ayuda. Por supuesto que la primera reacción es no querer hablar de ello y encerrarse, pero te sorprenderás lo bien que hace hablarlo. Inconscientemente, hablar las cosas hace que suenen más normales y ese es el primer paso para aceptarlo, perdonarlo y superarlo.
  • Adopta hábitos saludables. Aunque parezca que no tiene nada que ver, consumir comidas bien balanceadas, descansar lo suficiente y practicar alguna actividad física hará que tu cuerpo produzca más endorfinas, te sientas mejor y duermas mejor. Además, ¿a quién no le da ánimos verse mejor físicamente?
  • Crea rutinas. Comer a horas regulares, hacer ejercicio o practicar un hobbie con regularidad permitirá que tu mente se ocupe en otra cosa y empieces a disfrutar de nuevo.

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