Quiero comenzar una nueva relación, ¿cómo abordo el tema con mis hijos?

Ser madre divorciada puede ser un poco complicado. Cuando mis hijos eran más pequeños, las cosas parecían ser perfectas entre ellos y yo. Teníamos muy establecida nuestra rutina, en donde yo me iba al trabajo, su papá pasaba por ellos para llevarlos a la escuela. Sabían que un día a la semana lo veían a él y todo parecía marchar con calma. Tiempo después su padre les presentó a su nueva pareja y ellos lo tomaron con mucha tranquilidad. Al cabo del tiempo, me di cuenta de que yo también necesitaba compañía y comencé una nueva relación. Jamás imaginé que eso detonaría grandes guerras en mi propia casa.

Por qué con su padre no tuvieron la misma reacción

Cuando su padre les informó que estaba saliendo con alguien, ellos llegaron muy contentos ese día a platicármelo. Me agrado ver su reacción. Sé que no es sencillo para los niños ver que los padres ya no viven juntos y que además, ya han comenzado una nueva vida con alguien más. Sin embargo, verlos tan contentos por su padre, me motivó a tomar una decisión similar. Luego de mi divorcio, pasé mucho tiempo sin salir con nadie en plan romántico. En ese momento y luego de ver su reacción, creí que era un buen momento para hacerlo. Obviamente no fue de un día para otro y tampoco lo presenté de la manera más abrupta.

Comencé de nuevo

Había perdido la chispa, ya no sabía cómo tenía que coquetear o acercarme a alguien que no fuera en plan amistoso. Mis amigas me recomendaron meterme a una app de citas. También me presentaban amigos y de ahí fui haciendo una selección hasta que mi lista quedó reducida. Comencé a salir con los hombres que creía eran más aptos para mi vida. Con algunos congenié desde el principio y con otros me di cuenta que de plano no podíamos tener nada. Al paso de los meses, hubo un hombre que me fue conquistando poco a poco. Él también es divorciado, así que nos entendíamos perfectamente en asuntos de la paternidad. Cuando ya había pasado un año de que salíamos ya en plan de pareja, ambos tomamos la decisión de hacérselo saber a nuestros hijos.

Llegó la hora

Cuando le comenté a mis hijos sobre mi decisión, simplemente dijeron “ok”. No supe nada más, porque no quisieron hablar más del tema. Era como si lo estuvieran evitando. Justo el día de mi cumpleaños, decidí invitar a mi pareja a festejar con nosotros. Cuando mis hijos lo vieron, parecía que estaban viendo a su peor enemigo. No quisieron saludarlo, no contestaban nada de lo que él les preguntaba o comentaba. Él estuvo muy tranquilo y al final de la velada me dijo que no me preocupara, que era una respuesta normal. Sin embargo, yo no entendía por qué conmigo su reacción había sido completamente diferente a la que habían tenido tiempo atrás con su padre.

Comencé una nueva relación

Me sentía contenta con la persona con la que estaba y lo único que quería era que mis hijos fueran parte de eso. Pero las cosas no habían salido como yo quería. Mis hijos se alejaron de mí y yo no entendía qué era lo que había hecho mal. Su papá trató de ayudarme, pues sabía que yo tenía derecho a rehacer mi vida. Pero las cosas seguían igual. Tuvimos que llevarlos a terapia y ahí fue donde salió toda la verdad. En realidad su actitud sólo era una forma de demostrar el miedo que tenían de perderme. Sabían que yo soy quien vive con ellos y todo mi amor era sólo para ellos. Ahora las cosas eran diferentes y ellos no sabían cómo manejarlo. Sin embargo, la psicóloga habló con ellos y ha trabajado con ellos para que me dejen ser feliz al igual que su padre, pues ambos tenemos las mismas oportunidades.

¿Te ha pasado algo similar?

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