Extraño mi libertad, pero mi amor por ti es más grande

Estoy convencida que la maternidad no es para todas. Tal vez luego de leer esto, creas que estoy loca o que es una completa exageración. Debo reconocer que siempre he sido (o había sido) muy recelosa con mi libertad. Al convertirte en madre, debes estar consciente que perderás en gran medida ese sentido de libertad en el que estabas acostumbrada a desenvolverte.

No es lo mismo sola que con hijos

Por mucho que te digan que aún siendo madre puedes disfrutar de tu libertad, eso no tiene mucho de cierto. Sí, puedes ir y venir con o sin hijos. Realizas los planes y sueños que tenías, pero siempre hay alguien metido en tu mente. Podrás olvidarte de comer, de ir al baño o de tomar agua, pero no te olvidas de los hijos.

Extraño mi libertad

Una vez que me convertí en madre, supe que mi vida dejaba de ser sólo mía en su totalidad. Ya no era yo contra el mundo, mis decisiones no me afectaban únicamente a mí. Ahora, de manera directa o no, siempre iba a arrastrar a alguien conmigo, incluso sin que lo pidiera. Sí, debo reconocer que extraño mi libertad, esa con la que podía ir y venir sin afectar a nadie más. Sin embargo, el extrañarla no significa que no esté disfrutando de esta nueva etapa en mi vida. Al contrario, puedo decir que me siento plena siendo mamá. Sé que es algo que no todas las mujeres experimentan (sin importar el motivo por el cual sea así). Me siento dichosa de tener a una personita con la que la conexión es única.

Nunca seré la misma

Si algo me quedó claro, una vez que tuve a mi bebé en brazos, es que jamás seré la misma. No te voy a negar que en más de una ocasión he extrañado a esa vieja versión de mí. Sin embargo, sé que la nueva versión es aún mejor. Tal vez te preguntes cómo es posible que diga eso, si los hijos hacen que uno se canse más. Puede que así sea, trabajo, atiendo casa y educo a un hijo. Si, es cansado, pero la recompensa lo vale por completo. Al principio podría ser visto como un ciclo en el que jamás hay un fin, pero es sólo momentáneo. La maternidad no es tan mala como la pintan. Es todo lo contrario.

La vida pasa tan rápido…

Si, puedes creer que ser madre te atará para siempre. Tal vez pienses que en ningún momento te recuperas. La verdad es que todo pasa más rápido de lo que creemos. Puede ser que durante un tiempo te sientas “atada”, cansada o que has perdido toda la ilusión de llevar a cabo tus sueños. Sin embargo, debes saber que más rápido de lo que crees, tu bebé deja de ser eso, un bebé. En un abrir y cerrar de ojos ya no eres tú quien le da de comer a tu hijo. Conforme crezca, dejará cada vez menos que lo abraces porque “ya es niño grande”. Un día lo abrazas y cabe perfectamente en tu pecho, al otro, ya es él quien te sujeta a ti cerca de su corazón. Al cruzar las calles, buscas su mano para que pase seguro. Luego, ya ni siquiera irá contigo a todas partes, sino que empezará a tomar su propio camino.

Vas a extrañarlo

De pequeño, puede correr a tu alcoba y pedirte que le leas un cuento. Luego deja de ser así y más bien, serás tú quien quiera que al menos tengan un tiempo para platicar o recordar bellos momentos. Cuando era pequeño, disfrutará que le cantes (incluso si tú eres quien inventa las canciones). Luego, ya no querrá que cantes para él en público para evitar avergonzarlo. El tiempo puede pasar más rápido de lo que imaginas. Si, por ahora puedo añorar mi libertad, pero sé que si no disfruto lo que tengo, cuando quiera hacerlo será demasiado tarde. Además, ¿qué es la vida si no tienes alguien para compartirla?

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