Cómo evitar hacer tuyos los problemas de los demás

Es muy común caer en la tentación de ayudar a los demás cuando tienen un problema. Lamentablemente, entramos en crisis cuando nos tomamos las cosas tan personales. Los problemas de los demás nos van absorbiendo y luego no sabemos qué hacer con esa carga. Seguro que te ha pasado más de una vez.

Sin darte cuenta, de un momento a otro estás más involucrada en un problema que ni siquiera es tuyo. Un típico ejemplo es la amiga que se enoja con el novio, te llama destruida y, obviamente, tu vas corriendo en su ayuda. Después de llegar a la conclusión de que anda con un patán, te tragas el enojo de ver cómo tu amiga no para de llorar. Acto siguiente, horas más tarde, tu amiga ya está subiendo fotos a Instagram de la reconciliación ¿Y tú? Ya pasaste un mal rato. Que no te suceda otra vez, evita hacer tuyos los problemas de los demás…

No te lo tomes personal, no eres LA SALVADORA

Si eres una chica con muchas amistades, seguro más de una te pida apoyo en situaciones difíciles. Los problemas de los demás, igual que los tuyos, vienen y van. Debes aprender a no engancharte en los que no son tuyos. Cada persona tienen la responsabilidad de salir a delante por sus propios medios. Así que puedes escuchar a los demás, darles algún consejo y brindarles tu hombro cuando lo necesiten, pero nunca tomarte sus problemas como algo personal. ¡Aguas, no eres la salvadora de nadie! Deja de romperte la cabeza por ayudar a esa amiga que no para de llorar por el novio. Además, olvídate de tu suegra que vive todos sus fines de semana quejándose de dolor de cabeza. Y ni hablar de los problemas matrimoniales de tus padres, amigas, vecinas…. Escucha, ayuda y deja que los problemas se vayan con quienes los trajeron. Suena cruel, pero la realidad es que no puedes pretender salvar a cuanta persona se te pone enfrente.

Ayuda, pero no les sigas el juego

No falta la persona que ya te considera su paño de lágrimas cada vez que le ocurre algo. Lo peor de esta situación es que te deja agotada mental y emocionalmente después de que se va. Ten cuidado con las personas que solo se acercan a ti queriendo un hombro para llorar. Recuerda que mientras más los compadezcas, regresarán a seguir haciéndose las víctimas. En el mejor de los casos la amiga (o) que llega a contarte un problema se descarga, respira y resuelve su problema. No obstante la depresión y la negatividad hace que muchas personas con un problema pequeño se conviertan en dependientes de la atención de los demás. Así que es sencillo: si una persona llega a contarte el mismo problema una y otra vez, no le sigas el juego. Solo estás alimentando su obsesión y, de paso, te está dejando con un montón de frustraciones y dolores de cabeza. Ojo: los problemas de los demás no son tuyos.

Siempre pon tus límites y respétalos

Reconoce que no tienes el poder de solucionar la vida de los demás. De hecho, les haces un mal intentándolo. Sé muy gentil con las personas que te cuentan sus problemas; comprensiva, pero nunca indulgente. Recuerda que los problemas son responsabilidad de quien los tiene. No dejes que te afecten. Es muy fácil caer en conflicto, sobre todo cuando la persona que tiene el problema es alguien cercano. También es bueno que veas las cosas en perspectiva. Es decir, si tu amiga tiene un marido que no se preocupa por ella y su matrimonio se está cayendo a pedazos considera que tú solo ves la punta del iceberg. Es decir, nunca vas a saber a ciencia cierta qué es lo que esta pasando; pues en una relación los únicos que tienen la certeza de lo que ocurre son los involucrados.

Deja de quebrarte la cabeza por los demás, de hacer corajes y llorar por cosas que no son tuyas. Cuando dejas de lado los problemas que no son tuyos tienes el poder de solucionar los tuyos y llevar una vida mucho más tranquila. Solo tú decides de qué forma quieres vivir. 

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