Estoy aprendiendo a no culpar a “la otra” de la infidelidad de él

Recuerdo que cuando supe que mi novio me engañaba, sentí tristeza, pero fue más mi odio hacia “la otra”. Ya sabes, siempre es más fácil arremeter contra esa mujer que va a meterse entre la pareja y uno. La cosa se puso peor cuando supe quién era ella. Sin embargo, debo reconocer que de todos los culpables que pude haber encontrado, al que jamás juzgué fue al que hasta ese día era mi novio. ¿Por qué no lo hice? Creo que en el fondo me resultaba más sencillo odiarla a ella, en lugar de reconocer que ese hombre era una calaña.

¿A quién señalo?

En ese momento mis amigas y toda la gente que se enteró, se puso de mi lado y, sin duda, la señalada era “la otra”. Todos la juzgaban, todos la criticaban, todos hablaban de ella como si fuera la peor mujer del mundo. No reprocho el hecho de que se haya metido con un hombre que ya estaba dentro de una relación, pero para empezar: ¿quién la dejó entrar?

¡Ayuda!

Sabía que las cosas no estaban bien, pero también estaba consciente de que no podía librar esta batalla sola. La única persona con la que deseaba hablar de eso era justo la que me había traicionado. Fue entonces que decidí ir a terapia para que alguien me orientara en el asunto. En terapia, descubrí que culpar a “la otra” resulta más fácil que tener que aceptar que la persona que yo amaba me mintió. Estaba evadiendo la realidad de tener que enfrentar un interrogatorio en el que tuviera que analizar si mi relación en algún momento había sido real o no.

¿Enfrentar o no el problema?

Me sentía tan enojada, que lo único que quería era golpear a alguien. Obviamente, tenía mucha ira contenida y la causa era la infidelidad de alguien a quien yo amaba. Como hasta ese momento seguía defendiendo la idea de que habíamos tenido algo, no lo culpaba a él, sino a ella. Aunque, obviamente, la culpa había sido de él en primera instancia por haber dado pie a esa situación. Algunos amigos aseguraban que podía perdonar esa infidelidad porque él y yo hacíamos bonita pareja. Otros, por el contrario, estaban en contra de que regresara con alguien que había roto mi corazón. La decisión era muy sencilla: no regresar con alguien que te puede seguir siendo infiel una y otra vez. Si la primera vez, fue perdonado, tal vez pensaría que así será siempre y lo seguirá haciendo.

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