Este primer año de maternidad he descuidado a mi esposo

La maternidad me ha cambiado por completo y a veces no recuerdo quién era antes de tener a mi hijo. Reflexionando sobre este primer año, admito que he descuidado a mi esposo. No soy la misma esposa que antes. A mi marido le digo: quiero que sepas que aprecio, respeto y valoro todo lo qué haces por nosotros. Lo siento si no lo digo lo suficiente.

 

Vivir con un recién nacido es vivir en una bruma

Estás aprendiendo a ser padre: cómo cuidar, nutrir, alimentar, bañar, vestir y calmar a un bebé. Estás privado de sueño y aprendiendo adaptarte a esta nueva vida. Si tienes un empleo, estás aprendiendo cómo balancearlo con la maternidad y si eres ama de casa, estás aprendiendo a asumir este nuevo rol. Estás en una batalla constante con la persona que eras antes y la que ahora eres. Estás tratando de aceptar este nuevo cuerpo de posparto mientras intentas volver a las actividades anteriores a la llegada del bebé. Desafortunadamente, tu esposo se convierte en el último de tu lista.

 

Cuando mi marido llega, le dig: “Te toca” En cuanto mi esposo entra por la puerta, le doy el bebé y le digo: “te toca”.

 

En cuanto mi marido entra por la puerta, le entrego al bebé y le advierto: “Te toca”. No lo saludo ni le pregunto cómo estuvo su día. Tampoco cómo está el negocio o los clientes, ni si estuvo en el tráfico ni lo más importante: ¿cómo estás tú? Me voy a hacer algo y a tomar un descanso. Cuando me llama desde el trabajo, es posible que me agarre en un mal momento y explote con él. Por la noche, la mitad del tiempo, el bebé está en nuestra cama y la otra mitad, estoy cansada para atenderlo. ¿Date nights? Muy raras veces, ya que no tenemos niñera. Mi esposo también está aprendiendo a adaptarse a su nuevo rol. Como único proveedor, él tiene que proveer económicamente a su familia. Él tiene que dirigir su negocio y lidiar con el estrés de ser el propietario. Es un nuevo padre que está aprendiendo a ser un ejemplo para nuestro hijo. Está aprendiendo cómo atender a su esposa durante el posparto. Y, al igual que yo, luchando con su nueva identidad.

 

A mi esposo: “lo siento si parece que no te entiendo” 

 

He estado tan abrumada siendo mamá primeriza, que quiero decirle a mi esposo: “Lamento que parezca que no te entiendo o no presto suficiente atención. Sé que tienes mucho encima y se me olvida expresar verbalmente mi gratitud”. Así que ahora que el primer año de paternidad ha quedado atrás, podemos decir que hemos sobrevivido. Es hora de recuperar un poco el sueño (sí, cómo no) y priorizar el tiempo de mamá y papá. Las mujeres que están leyendo esto y que todavía no tienen hijos, sepan que tener hijos puede distanciar a una pareja. A las esposas que me entienden, les comparto que nos resulta muy fácil descuidar a nuestros esposos. Asumimos que están bien y si expresan sus sentimientos, automáticamente nos ponemos a la defensiva y decimos: “¿Y mis sentimientos y necesidades qué?”.

El matrimonio es difícil, pero no podemos esperar hasta que crezcan y se vayan los hijos para cuidar nuestra relación. Si eres como yo y te das cuenta de que no has sido la mejor esposa que podrías ser, cambiemos eso ahora.

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