Este es el lado oscuro de la creatividad: depresión, sensibilidad y locura

Las personas creativas solemos ser catalogadas como locas, depresivas y muy ególatras. En realidad, la ciencia ha demostrado que percibimos el mundo de forma diferente a los demás. La sensibilidad está a flor de piel, percibimos con más facilidad los sentimientos de los demás y manifestamos los propios con más intensidad. Debido a ello somos más propensas a caer en la depresión.

Cómo percibimos el mundo

Cuando eres una persona creativa, la sensibilidad o la desensibilización está a dos pasos de ti. Desde que era muy pequeña mi creatividad me trajo problema tras problema. Las figuras de autoridad no significan mucho para mí y no suelo aceptar sus mandatos al pie de la letra. Mientras muchas personas a mi alrededor obedecían a la maestra pintando el pasto verde, yo terminaba pintándolo azul. Por eso, en algún punto llegas a sentirte aislado socialmente, pues son muy pocas las personas que realmente pueden entenderte. El lado oscuro de la creatividad es que aunque puedes crear cosas maravillosas, la envidia, la soledad y la depresión son compañeras que suelen aparecer constantemente.

Un estudio dice…

En efecto las personas creativas sentimos con mucha más intensidad. De hecho, el profesor Vikram Patel, director del Centro Británico para la Salud Mental Global, afirma que los circuitos cerebrales que son la fuente de la creatividad son los mismos que los de la enfermedad mental. Por esta razón, ser creativo aumenta el riego de tener una enfermedad mental. Es por ello que muchos creativos tienden a consumir drogas o alcohol en exceso. Si bien tenemos el don para convertir nuestra existencia en inmortal, también tenemos la llave para la autodestrucción un poco más latente que el resto del mundo.

Sentimos y sentimos de más

Las personas creativas solemos ser volátiles y muy caprichosas. Vemos el mundo de una forma muy diferente a los demás. Para tomar una decisión tomamos en consideración siempre nuestra libertad. También por esto las relaciones con personas creativas suelen ser un volcán. Al principio hace erupción y con el tiempo incineramos a nuestra pareja o acabamos aburriéndonos rápidamente. Los lazos para un creativo son profundos, pero no necesarios. Solemos ser fríos al respecto y aunque a veces extrañamos a algunas personas en nuestra vida, preferimos nuestra libertad.

En las emociones hayamos inspiración

Estar deprimida o muy feliz siempre es bueno. De hecho, cualquier emoción es mejor a no sentir nada, pues en las emociones encontramos la inspiración para crear. Y si no creamos, solemos tener lapsus muy fuertes de depresión y ansiedad. Una persona creativa puede sentirse encerrada de muchas maneras cuando no está haciendo lo que le gustaría, al contrario de las personas normales. Es un sentimiento tan hondo y vacío que te carcome. Y entonces te da igual todo; no sales de la cama en días o tienes accesos de ira. Y si no asumes otra actitud o sigues otro camino, puedes acabar en la consulta del médico por cuestiones graves. O recibir tratamiento médico.

La pasión que se siente

Con todo, la creatividad es un don increíble, un camino que suele ser muy solitario pero personalmente fructífero. En mi camino he encontrado a muy pocas personas que entienden como pienso. En ocasiones termino siendo juzgada por las demás personas por mi forma de ser. No somos las personas más populares y solemos tener muchas personas pegadas a nuestra vida por el hecho de ser creativos. No nos sorprende la hipocresía pues por triste que parezca es algo con lo que lidiamos con frecuencia. No obstante, fuera de todos los inconvenientes, la pasión que conlleva ser creativa nunca la dejaría. Es como un fuego que puede arrasar con todo lo que hay a tu alrededor.

Sabemos que estamos locos

Solo entre creativos nos entendemos y sabemos que algunas veces nuestra intensidad puede llevarnos al borde de la locura. Somos los más duros para criticar nuestro trabajo. Además, amamos nuestras creaciones aproximadamente uno o dos días y después somos capaces de desconocerlas, así nos lleve un proceso duro y arduo terminarlas. La vida de un creativo no es sencilla, un nuevo amor o una ruptura amorosa puede darnos calambres físicos en el pecho. Nuestra entrega es pasional y así como somos fieles podemos terminar nuestros compromisos en unos cuantos segundos.

El lado oscuro de la creatividad es que no siempre somos las personas más estables, pues lo que sentimos es seis veces más grande de lo que cualquier persona lo hace. Y con un montón de sensibilidad y locura de por medio.

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