Estás viviendo una relación con una persona pasiva

Las relaciones de pareja suelen cambiar con los años. Sin embargo, hay un cierto tipo de pareja que puede llegar a desquiciar, esa es la persona pasiva. Vamos a ver de qué se trata y cómo podemos ponerle remedio.

¿Cómo es una pareja pasiva?

Una pareja pasiva es esa persona que tiene muy poca o nula reacción hacia cualquier cosa. Es decir, es de esas personas a las que les preguntas: “¿Prefieres sopa o consomé?”, y te contestan: “Me da igual”. Este comportamiento se repite constantemente no solo con decisiones tan triviales como esta, sino en situaciones donde se tiene que toma una decisión tajante o inmediata. Es el chico o la chica que es incapaz de hacer una reservación para ir a cenar, ser espontáneo en el día a día… En pocas palabras, son estas personas con las que te da flojera convivir. Nunca opinan algo distinto, ni tienen la mínima intención de darle un toque se sabor a la vida. Simplemente fluyen con el día a día, siempre igual. Finalmente, les perturba o incomoda el cambio y la incertidumbre.

¿Por qué son así?

Son personas que no aprendieron a manejar el estrés. Quizá de niño vivieron con papás muy pasivos o muy gritones y agresivos. Entonces, decían que sí a todo para evitar el conflicto que existía en casa. Cedieron su personalidad para no alterar la situación, prefieren llevar la fiesta en paz. Estas personas se congelan en cuanto hay un conflicto. No opinan, no responden ante la pelea, ni hacen nada para avanzar. Son personas que se estresan con mucha facilidad y tienen muy poca iniciativa para hacer cualquier cosa. Por ejemplo, los niños se están portando mal y le pides a tu pareja que te ayude. Él te contesta que dejes a los niños en paz, porque “así son los niños”. Ellos evaden cualquier situación que pueda provocar un cambio en sus vidas.

¿Qué hacemos si tenemos una pareja pasiva?

Si tienes una pareja pasiva o eres una persona pasiva, hay varias cosas que puedes hacer al respecto. Se trata de él:

  • Deja que tu pareja decida más cosas. A dónde ir, qué comer y ten mucha paciencia. Si no te gustó lo que eligió, sé comprensiva. En este punto tienes que ayudarlo a ver que sus decisiones cuentan.
  • No critiques a tu pareja pasiva, mejor dile lo que quieres. Es decir, cambia el: “Me choca que nunca escojas nada”, por: “me gustaría que escogieras lo que quieres cenar este fin”.
  • Evita los comentarios hirientes para que tu pareja se sienta segura contigo.

Recuerda que la conducta pasiva viene de la infancia, es un problema que puede tener cualquier persona. Buscar ayuda es indispensable, pues este problema puede generar incontables problemas dentro de las relaciones laborales, amistosas, afectivas y demás.

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