Esta es la forma en la que puedes lidiar con el estrés del trabajo, casa, vida social y gimnasio… Yo lo logré

Vivimos sumamente abrumadas por la carga de trabajo que tenemos todos los días. Los problemas personales, familiares, laborales vienen cuando menos los necesitas; parece inevitable. Es un hecho: la vida no es sencilla. No obstante, también es un hecho que solo tú decides cómo lidiar con el estrés y de qué forma va a afectar tu vida, si positiva o negativa.

El día de hoy puedo contarte la increíble transformación que he tenido estos tres años. Pasé de ser una persona super aprensiva, estresada y deprimida a una mujer que sabe lidiar mucho mejor con las emociones del día a día. Hace tres años tenía una relación demandante, un trabajo aún más exigente, una casa completamente tirada y ni un segundo para desperdiciar en mí misma. Lidiar con el estrés no es nada sencillo, pero tampoco es imposible. En el camino del cambio esto fue lo que aprendí.

El background

Mi cambio de vida comenzó de una forma muy extraña. Después de pasar un año en el que quizás ha sido el trabajo más estresante de toda mi vida me desplomé. Tuve un break down terrible. Tendida en cama por lo menos una semana con problemas estomacales y una migraña que no le deseo a nadie, me prometí a mí misma ¡no más! Comencé a buscar algunas alternativas para bajar mis niveles de estrés. En esta búsqueda conocí a una terapeuta. Ella me cambió el chip por completo, así que quiero compartirte estas pequeñas claves que han hecho de mi vida algo mucho mejor.

1.- Prioridades

Tener una vida más tranquila se trata de establecer prioridades. ¿Para ti cuál es la principal prioridad? Hace dos años, para mí era el trabajo. Podía trabajar muchas horas extras sin goce de sueldo porque, claro, es “mi trabajo, mi responsabilidad”. Hasta que entendí que el exceso de cualquier cosa, incluido el trabajo, también es malo. No quiero decir que no le eches ganas al trabajo. Se rata de que durante esas horas que te pagan des todo de ti para sacar las cosas. Después de eso, te des tiempo para hacer otras cosas que son mucho más importantes que el trabajo. Hablo de llegar a casa y darte el tiempo de estar contigo, con tus seres queridos, salir al gimnasio, tener una casa dignamente arreglada. Dejar que el trabajo te absorba es tu responsabilidad, tú tienes que poner el límite.

2.- Terminar con los círculos viciosos

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Varios círculos viciosos terribles me rondaban. Así que al identificarlos solo tuve que detener el primer tramo del círculo para empezar a romperlos. Por ejemplo:

No me alcanza el tiempo para acabar todo mi trabajo> me desvelo trabajando> no tengo energía para hacer nada> estoy estresada> no tengo ganas de trabajar> no sé por qué pero estoy super lenta.

Podría seguir con esta lista de eslabones que me encadenaban, pues al permanecer tanto tiempo trabajando tampoco iba al gimnasio a relajarme. Tampoco tenía tiempo para mi pareja ni para hacer otras actividades que me gustan. La solución fue aceptar que no todos los días puedo con tanta carga de trabajo, respetar mi cuerpo, mi mente y no frustrarme si no cumplía todas mis metas. Es bastante difícil empezar a poner este límite y aún más dejarlo fluir. Sin embargo, al empezar a hacerlo te das cuenta que la vida no tiene que ser una rutina constante de cosas frustrantes que no quieres. Una vez que te deshaces de algunos eslabones de tus círculos viciosos tu vida cambia.

3.- No sucumbir ante la frustración

Quizás esto fue lo más difícil para mí. Acostumbrada a ser super aprensiva con prácticamente todo, tuve que aprender a dejar fluir las cosas. Finalmente creo que esta es la forma en la que lo logré:

  • Dejar de enfocarme en lo que hacen mal los demás. Cuando le das demasiada importancia a los errores ajenos tu vida se vuelve un martirio. Mejor enfócate en hacer bien las cosas que te corresponden a ti, que son tu responsabilidad.
  • De hecho, no cargar penas que no son mías es otro paso. Soy una persona muy empática pues tengo corazón de pollo. Distanciarme me cuesta trabajo. Sin embargo, entendí que si iba a preocuparme de los sentimientos y emociones de alguien tenían que ser los míos.
  • Lidiar con el estrés con medidas “extremas”: ejercicio, respiraciones profundas, meditación y algo de yoga. Si aún no has probado ninguna de estas disciplinas te invito a probarlas. Creo que son lo mejor que me ha podido pasar.

No te voy a mentir, cambiar patrones y lidiar con el estrés no es sencillo, por supuesto que también tengo días malos. La verdad, permanecer en un status sin estrés todo el día es difícil. Cada día que pasa aprendo cosas nuevas de mi misma. Me ayudan deshacerme de esa voz en mi cabeza que me repite una y otra vez los pendientes, preocupaciones y demás cosas negativas.

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