Ésta es la última vez que lo intento, ¡lo prometo! (y seguía en esa relación una y otra vez)

Todas nos hemos engañado más de una vez diciendo “es la última vez”. La última vez que me como a ese hombre que no quiere nada serio conmigo, que me como esa hamburguesa gigante, que tomo hasta perder la consciencia. Sí, todas sabemos perfecto de lo que hablo. El autoengaño es impresionante y a veces puede ser tolerable. Sin embargo, existen ciertas vivencias o decisiones en la que sin duda no debemos decir “es la última vez”; por ejemplo, cuando nos encontramos en una relación que en lugar de darnos, nos quita nuestro amor propio, nuestras ganas de continuar, nuestra bondad.

Yo estuve en una relación llena de abuso

Al principio pensaba que era amor, estaba cegada y la realidad es que las ideas que tenía sobre este tema, estaban completamente equivocadas. Yo pensaba que el amor se demostraba con celos, con peleas, terminando cediendo y dejando de ser uno por complacer al otro. Todo eso yo creía que era necesario para que una relación funcionara, pero estaba muy equivocada. Cuando comencé a darme cuenta de todo el infierno en el que yo me había metido, pensé que sería capaz de cambiar el comportamiento del otro. Ya sabes, nunca falta la mujer que se quiere sentir heroína. Esa que dice “yo voy a hacer que cambie, yo voy a hacer que sea un mejor hombre, yo voy a hacer que deje los vicios, etc.” Pffff, que ingenuas por pensar eso. Debemos tener algo muy claro: cuando alguien cambia, lo va a hacer porque eso ha decidido. Ni tú, ni yo ni nadie puede hacer cambiar de parecer a alguien si esa persona no quiere cambiar. Pero sí, tuvo que pasar mucho para que yo dejara de decir “es la última vez”.

Cuántas veces te dejaste en segundo término

Muchas veces dije “esta es la última vez” que permito que él tome decisiones por mi. Pero obviamente esas palabras que dije, sólo quedaron en el viento. Lo seguí haciendo una y otra vez, hasta que un día por fin desperté de ese letargo en el que me encontraba. Gracias a eso, empecé a tomar las riendas de mi vida.

Cuántas veces lo amaste más a él que a ti

Sí, tan mal estaba que era más el amor que sentía por él, que por mí. En mi vida, dejaba pasar muchas cosas porque no tenía dinero, porque no tenía tiempo suficiente o porque creía que no lo merecía. Así fue por mucho tiempo. Tan poco me amaba, que creía que mientras lo amara a él, era más que suficiente. Para él sí tenía dinero, tenía tiempo, tenía todo.

Cuántas veces permitiste que pisoteara tu corazón

Con tal de que él estuviera feliz y pleno a mi lado, lo dejé que me hiriera una y otra vez. Sí, yo lo hacía por miedo a que él se fuera y porque él aseguraba amarme. Sin embargo, lo único que era real, era que él no me amaba, ni yo tampoco. Sólo me lastimaba y me hacía sentir menos feliz.

¿Todo eso valió la pena?

La realidad es que nada de eso valió la pena, nada valió el hecho de que permitiera que me lastimara. Poco a poco aprendí a amarme y me di cuenta de todas las estupideces que permití por algo que creí era amor y no era nada de eso. Por fortuna ahora las cosas van mejor en mi vida y aprendí una cosa: mientras yo no me ame, nadie más a mi alrededor lo hará. El amor más importante es el que yo tengo por mi misma.

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