Está bien que tengas desorden en tu vida, pero no llegues a desordenar otras vidas

Es normal que todos en algún momento de la vida, andemos sin saber qué hacer, hacia dónde llevar nuestros caminos. Se vale porque estamos aprendiendo a vivir. Lo que hagamos con nuestras vidas es nuestra decisión, pero lo que no podemos hacer es desordenar otras vidas. ¿Por qué? Porque llevamos nuestra catástrofe hasta otro nivel en el que podríamos terminanr afectando las vidas de otros. 

¿Debo planear mi vida?

La verdad es que aunque tengamos planeada la vida, siempre hay algo que nos hace cambiar y dirigirnos hacia un sitio completamente diferente. Las decisiones que tomamos son nuestras, pero a veces hay nuevos aprendizajes que nos hacen replantear el camino que llevamos recorrido y no tiene nada de malo. Lo malo es cuando nos cruzamos con alguien que cada día avanza sin saber qué hacer con su vida. Personas que no tienen un plan definido, pero que tampoco tienen idea de cómo improvisar o que no se aventuran a descubrir nuevas experiencias no son nada recomendables en la vida. Si te mantienes con gente así, poco a poco te sentirás confundida.

Compartes algo sagrado

Compartir la vida con otros, te hace abrirte, dejar un poco de tu ser con los demás. A algunos les muestras sólo un poco, pero con otras personas compartes más de lo que imaginas. Si compartes tu vida con alguien que no tiene idea de su vida, podría desequilibrar la tuya. Puede que tú no tengas completa idea de hacia dónde te diriges, pero cada día vas trazando líneas con todo lo que has logrado y lo que te falta por recorrer. Debido a eso tienes una idea más clara, pero qué pasa cuando te juntas con alguien que no sabe nada sobre su vida. 

Tu vida se vuelve devastadora

Obviamente, al unirte a personas que no saben qué quieren o hacia dónde van, tu vida va deteriorándose. Si lo permites, incluso pueden destruirte y para volvera a levantarte puede que te tome mucho tiempo. 

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