Escapé de la boda con el novio de mi mejor amiga y no me importa gritarlo

Me declaro completamente culpable. Mi amiga lleva con su novio unos cuantos años y la verdad es que en los últimos dos les ha ido terrible. Con todo y problemas decidieron aventarse al ruedo de iniciar un matrimonio. Sé que ella lo ha presionado mucho por llevar siete años de novios y él no tuvo más remedio que darle un anillo. Sin embargo, él y yo teníamos un pequeño secreto que salió a la luz en el momento más difícil para ambos…

Entre la presión y otros problemas

Mis demás amigas intentaron disuadirla de no llevar a cabo la boda. Sin embargo, ella estaba completamente ciega al respecto. En los últimos dos años él dio señales de todo tipo para que ella se alejara. Yo sabía perfectamente que él no era el hombre con el que ella debería pasar el resto de su vida. Él y yo teníamos un gran secreto, pero tengo que empezar a contarte desde el inicio. Mientras él se fue de viaje al extranjero cambió radicalmente. Esos seis meses bastaron para que cambiara totalmente de actitud. La verdad es que antes de que se fuera a mí me desagradaba, hasta que ambos estuvimos juntos en España.

El hombre que nunca iba a amar

Ese hombre antes era un bueno para nada, literalmente. El hombre se dedicaba de lleno a estudiar y ser el novio de mi amiga. Como doctores no tienen mucho tiempo a solas, así que cuando comenzaron las guardias su mundo entero se vino abajo. La verdad es que sabíamos que esa relación iba a tronar en algún momento; sin embargo, mi amiga se aferraba a él como si fuera la isla en medio del mar. Un día, a él se le presentó la oportunidad de vivir en España cuando yo estaba por allá también. Mi amiga me pidió echarle el ojo de vez en cuando.

El llegó a España

La verdad es que las cosas para mí iban de maravilla, me adapté muy rápido al estilo de vida que siempre había querido. Cuando él llegó a España lo recibí de mala gana. En realidad él no era el hombre más agradable a mis ojos. Vi cómo intentaba huir de su relación sin éxito desde hacía un año. Sin embargo, por hacerle un favor a mi amiga fui por él y traté de incorporarlo a mis círculos para que no se sintiera tan solo.

Algo se descarriló

Comencé a tratarlo más y a conocerlo mejor. Él empezó a cambiar en muchos aspectos, de un mes para otro el chico que conocí en mi ciudad ya no era el que tenía de frente. El que estaba frente a mí comenzó a hablar de sueños, aspiraciones y metas que nunca le había escuchado mencionar. Su actitud era otra. Fue extraño hasta para mí, que de repente el chico callado despertó y se convirtió en el alma de la fiesta. Empezamos a salir más mientras él estaba estudiando parte de su especialidad y de repente algo en nosotros comenzó a crecer de la nada. No pude evitarlo y me deje llevar. Fue algo fugaz durante los últimos meses en España y luego el regresó a la ciudad.

La historia se truncó

Meses después yo regresé a casa y todo estaba tal cual antes. Mi mejor amiga seguía con su novio y yo solo conservaba algunos besos y aventuras de una noche con él que pretendí olvidar. Por momentos me sentía mal: había traicionado a mi amiga, pero parte de mí solo lo veía como un recuerdo de algo pasajero y sin importancia. Pasaron los meses y un día sin más mi amiga nos anunció que iba a casarse. Entonces sentí que todo se me venía abajo. La verdad es que nunca pensé que se fueran a atrever a hacerlo. De hecho, creí que al regresar tan cambiado él llegaría a la ciudad a dejarla a un lado. Sin embargo, el plan de boda comenzó y yo decidí olvidar por completo lo que había sucedido.

Pero el destino es curioso

Un día estando en una cafetería me encontré al novio y nos sentamos a platicar. Desde que comenzó la charla lo sentí algo extraño. Me dijo que tenía que decirme algo importante. Confesó que no quería casarse y le había dado el anillo a mi amiga solo porque ella se veía tan perdida y frágil. Y me aseguró que no podía dejar de pensar en mí y en lo que habíamos vivido en España. Que estaba enamorado de mí y no sabía qué hacer. En shock y con ganas de mandarlo a otro continente solo me levanté y me fui del lugar en un mar de llanto. Sinceramente, no sabía lo que tenía que hacer en esos momentos.

Los preparativos

No volvimos a hablar del tema y la organización de la boda siguió su curso. Yo ayudaba a mi amiga en todo lo que se podía, y ella no se veía tan ilusionada. De hecho, varias veces parecía la sombra de un fantasma que se movía alrededor de la florista, la chica del pastel y las invitaciones. Para ella todo era sencillo, todo estaba ya elegido y no tenía ni gota de emoción en los ojos cuando hablábamos de la luna de miel. Pasé muy malas noches en esa época, pues trataba de dilucidar si decirle algo a mi amiga, enfrentarme con ambos o solo dejarme llevar.

La boda está aquí

Ciertamente no comía, no dormía y trabajaba todo lo que podía para dejar de pensar en lo que iba a pasar. Sin embargo, llegó el día de la boda. Mi amiga de blanco, yo de un rosa espantoso y un montón de gente corriendo por cosas olvidadas. Ya no podía más con mi conciencia y sabía que no era el mejor momento, pero tenía que hacer algo. Así que salí al pasillo donde se encontraban las bebidas para buscar valor y hacerlo. Y entonces me encontré con el novio envuelto en un ataque de pánico justo en el pasillo.

Tomamos una decisión un tanto radical

Fue el momento de decidir. Ambos estábamos en shock y él no podía más con la presión. Nos sentamos a hablar y me propuso salir de ahí y comenzar de nuevo. Mi corazón solo daba de tumbos, quería gritarle que sí, pero parte de mí se sentía muy culpable. Entonces él no lo pensó más, se paro y fue directo al cuarto donde estaba ella. Sacó a la gente de ahí y después de una hora salió. Se oyeron llanto y algunos golpes, pero al final mi amiga salió y no tuvo más que darme las “gracias”.

Mi mejor amiga quedó en el pasado. Sé que ella está en paz con lo que pasó. Al final él me dijo que ella tampoco estaba tan convencida con lo que iban a hacer y terminó aceptando lo sucedido. Nunca he vuelto a verla y ahora estoy casada con el hombre con el que huí de esa boda. La relación ha ido de maravilla, nos mudamos a otra ciudad y comenzamos de cero. El amor es complicado y a veces impredecible. No me siento orgullosa de lo que pasó, pero hoy no puedo imaginar mi vida sin el hombre que tengo a mi lado.

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