Errores que siempre arruinan o fracturan un matrimonio

Tener una relación amorosa no es nada sencillo. Parece muy fácil amar a alguien, sin embargo, el amor no es sólo cosas bonitas. De hecho, siempre habrá muchas pruebas que deberán pasar, para ver si realmente quieren estar juntos o no. Hay que tener en claro que no se vive sólo de amor y justo en los momentos complicados es en donde nos damos cuenta de las personas que realmente estarán con nosotros sin importar de qué se trate. Además, hay muchas otras cosas que arruinan o fracturan una relación. Por desgracia, muchas veces nos olvidamos de ellas o no les damos la importancia que deberían. Si de verdad quieres que tu relación funcione, toma en cuenta lo siguiente.

¿Quién te importa más, tu familia o tu pareja?

Piensa que al casarte, te estás separando de tu familia para formar una nueva. Es algo que tú estás decidiendo. Entonces, ¿ahora con quién debes tener más lealtad? Obviamente tus padres siempre serán tus padres, pero tu pareja es igual de importante porque tú has decidido compartir tu vida con ella. Así que ya tienes claro quién debe ser tu prioridad al casarte.

El matrimonio no debe cambiar con la llegada de los hijos

Muchos matrimonios se van a la quiebra, cuando llegan los hijos. ¿Por qué? La mujer se enfoca en el cuidado de los hijos y el hombre en proveer todo lo necesario a su familia. Al llegar a casa, ambos están cansados o fastidiados y ya no se dan un tiempo para convivir en pareja. Ni los hijos, ni el cansancio ni nada debe ser pretexto para que la pareja deje de demostrarse amor.

Ver al matrimonio como un castigo

Muchas personas, a modo de “broma”, dicen que el matrimonio es el fin de una historia de felicidad. La realidad es que debería ser visto como el principio de una historia llena de momentos felices. Si nos casamos con esa mentalidad, cómo podemos exigir que las cosas sean buenas.

Vivir sólo para los hijos

Hay parejas que siguen juntas sólo por los hijos, porque no quieren hacerles daño o porque se dedican a vivir sólo para ellos. O sea, se enfocan sólo en cumplir las necesidades de ellos y se olvidan de que tienen vidas propias. Es una de las peores cosas que puedes hacer al casarte, pues debes recordar que en algún momento los hijos partirán y tú debes continuar con tu vida.

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