Enséñale a tu hija que las respuestas siempre las encontrará en ella misma

 ¿Has tenido dudas acera de ser madre? Yo sí, soy una chica de 23 años que ha comenzado su vida profesional, y en estos momentos tengo más esperanzas que miedo. Pero, ¿ser madre? En estos días la maternidad se menosprecia y mal entiende. Muchas mujeres creen que ser madres las alejará de sus sueños. De repente me miro en el reflejo y sonrío. Esa mujer valiente y valiosa fue educada por otra mujer que le enseñó a creer en sí misma. La maternidad se trata de formar a un ser humano, inspirarlo y demostrarle que si sigue su instinto, logrará lo que quiera. Estos son  los hábitos que debes enseñarle a tu pequeña para ser una mujer fuerte.

Seguirse a sí misma

A lo largo de la vida tu pequeña se enfrentará a miles de opiniones, estándares y protocolos que le dirán quién y cómo ser. Quizá esas opiniones mermen la concepción que tiene de su cuerpo y de sus capacidades. En este sentido, su autoestima podría dañarse haciéndola pensar que tal vez no es lo suficientemente inteligente, linda o capaz de realizar lo que quiere. Por eso, debes enseñarle que la única persona a la que debe escuchar es a sí misma. Sólo ella conoce sus posibilidades, tanto como establece sus límites. Por tanto, siempre debe seguir a su instinto, pues este nace del autoconocimiento y el amor propio.

 El límite es el cielo

Lo mejor que una mujer puede hacer por otra es alimentar día con día la ilusión de la otra. Mi madre siempre apoyó cada uno de los sueños que tuve. Sin importar si cambiaban de un día para otro o fueran muy extravagantes. Ella siempre tenía una palabra de aliento y confianza. Así mismo, me enseñó a trabajar por ello cada día mediante pequeñas acciones. Gracias a esto siempre confié en mi instinto e intuición y sin importar que el camino fuera difícil, jamás me di por vencida.

 Vivir y amar su feminidad

Mi madre siempre ha sido mi mayor inspiración. En este sentido, su mejor herencia fue la confianza. Recuerdo que podía pasar horas mirándola arreglarse  y mimarse. Siempre ponía atención a cada detalle de su atuendo o de su maquillaje. Me miraba y decía: “La sensualidad es algo inherente en las mujeres y nadie puede arrebatárnoslo. Además, nace de la inteligencia y amor que hay en ti”. Estas palabras siempre han permanecido en mi cabeza, me hacen sentir segura y poderosa. Por eso, cada vez que me arreglo busco ropa que resalte la feminidad de mi cuerpo, no lo disfrazo.  Disfruto escoger cada una de mis prendas, en especial la ropa interior. Es una coquetería conmigo misma, pues elijo prendas que van con mi estilo y me hacen sentir cómoda. Y ¿te cuento un secreto? Uso Ilusión porque me hace sentir cómoda, segura y encantadora.

 Sé independiente emocional y financieramente

Cada vez que recuerdo mi infancia, veo a mi madre diciéndome que yo debía valerme por mí misma. Me explicaba que ser independiente significaba vivir de acuerdo a mis ideales.  Respetar aquello que quería del mismo modo que respetaba la vida de los demás. Así mismo, me decía que yo era capaz de conseguir una vida estable, feliz  y plena por mí misma, sólo tenía que trabajar por ella.

Enséñale a alentar a otras mujeres

Mi madre me dijo que una mujer feliz y plena inspiraba a las demás. Ella estaba tan segura de sí misma y de sus capacidades, que tenía la posibilidad de ayudar a otras mujeres a conseguir sus metas. Sólo la solidaridad y hermandad entre mujeres crearía un cambio en la sociedad. De esta forma habría posibilidades de crecimiento emocional, personal y profesional para todas.

Tras pensar en ello me he convencido que ser madre es inspirar a otra persona. En ese sentido, cuando tenga a mi hija le enseñaré día con día  a creer en sí misma y en lo que quiere. De esa forma siempre que tenga alguna duda, sabrá escucharse y encontrar la respuesta en ella.

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