Engaños que nos hicieron creer que serían posibles en la vida adulta

Cuando somos pequeños, todos añoramos llegar a la vida adulta lo más pronto posible. (¡Qué ingenuos somos!, ¿verdad?) Sentimos que ser mayores de edad es lo máximo y deseamos vivir de manera apresurada hasta que llega esa etapa de la famosa adultez. Yo también soñaba con crecer rápido, cuando era pequeña. Tenía tanta ilusión por llevar una vida como las que veía en las películas. ¡Qué equivocada estaba!

La vida adulta y los engaños

Las películas e incluso tu familia se encargan de mostrarte la parte “linda” de la vida adulta. Notas que tienen dinero y eso significa poder comprar todo lo que deseas. Trabajas, conoces gente y puedes ir cambiando de trabajo cada vez que lo quieras. Al menos así lo recuerdo. Esto resultaba aún mejor si tenías una pareja amorosa con la que compartir. Ya después decidías si incluías hijos o no. Sin embargo, ahora que estoy en la etapa del cambio a la vida adulta, me doy cuenta de que es una gran farsa. Sí, así como lo lees. A continuación, mencionaré los engaños principales en los que caemos. Créeme, no todo es color rosa.

Tienes mucho dinero

Recuerdo que antes de llegar a la vida adulta escuchaba que ser mayor de edad era grandioso, pues tenías mucho dinero. En efecto, puede que hayas conseguido un trabajo estable en el que te va bien económicamente. Sin embargo, eso no significa que puedas darte lujos siempre o muy seguido. Necesitas cubrir muchos gastos y no sólo esos pequeños lujos que deseas.

Tu vida es maravillosa

Bueno, eso no es un gran engaño. La vida va a ser como tú quieres que sea. Puedes tener todo y aún así sentirte infeliz. Conozco a muchas personas que en vez de disfrutar su día a día, prefieren complicar su existencia y eso los hace infelices. Otros, por el contrario, con lo poco o mucho que tengan, saben que cada día es una experiencia única que deben vivir.

La madurez y tú son uno solo

Todos tenemos la falsa idea de que la vida adulta es sinónimo de madurez. La verdad es que es una bazofia. Nada de eso es cierto, pues la madurez depende de muchos otros factores, no solo de la edad. Así que si estabas esperando ansiosa esta etapa para “madurar”, será mejor que busques la respuesta en otros sitios.

Bye!, resacas

Ja, ja, ja, ¡bendita juventud! Si pensabas que al llegar a la vida adulta podías seguir tomando como antes, te equivocas. La cruda o resaca te afectan más que antes. De hecho, muchas veces optarás por no tomar, antes de sentir que te vas a otro mundo.

¡Yupi, al fin es fin de semana!

Durante la juventud, añoramos los fines de semana para salir y disfrutar con nuestros amigos. Queremos conocer muchos lugares y nuevas personas. No desaprovechamos ningún momento para hacerlo. Sin embargo, al llegar a la edad adulta, más bien buscamos tranquilidad. Si se cancela un plan que implica salir, en vez de ponernos tristes, lo festejamos.

Amigos por siempre

Seguro pensabas que todas esas personas que has conocido desde la primaria, seguirán contigo por el resto de tu vida. Crees que son tus “amigos”, pero la realidad es que pocas de esas personas se mantendrán en tu vida de manera permanente. Muchos sólo van de paso, pero sin duda, cada una de las personas deja un aprendizaje. Ya depende de cada uno si quiere aprender por la buena o no.

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