En estos días, la ansiedad ha conseguido que dude de mi capacidad

Desde pequeña, mis padres me educaron de manera que siempre creyera en mí. Me dieron las herramientas necesarias para que en todo momento lo hiciera. También me enseñaron que la vida no siempre es fácil y para que consiga lo que deseo, jamás debo dudar de mi capacidad. Sí, durante muchos años he trabajado en ello, pero debo reconocer que en estos momentos y luego de varios meses de encierro, las cosas se han salido de control. Si no pones atención a las señales de tu cuerpo, mezcladas con ansiedad, podrías tener graves problemas como yo.

La ansiedad estaba destruyendo mi capacidad

El estado de ansiedad en que entró mi cuerpo, poco a poco fue debilitando mi mente. Después de varios días, dejé de sentirme tranquila o en paz, era todo lo contrario. Ya no podía dormir a mis horas, tampoco descansaba pues aunque cerraba los ojos, mi mente seguía pensando y pensando. En fin, no sólo mi sueño estaba alterándose, sino toda mi vida en general. Si no se detiene la ansiedad, llega a un punto en el que no tiene retorno. Cada día se vuelve una batalla interminable en el que la única que puede ganar la batalla, eres tú misma.

Cómo dudé de mi capacidad

  • No tengo la capacidad. Muchas veces me he dicho que no puedo hacer algo, lo peor es que ni siquiera lo he intentado. Sí, así fueron varios días hasta que decidí salir de ese letargo en el que me encontraba. Me empecé a dar cuenta que si no salía de mi zona de confort, el miedo me seguiría invadiendo poco a poco.
  • Creo que no soy lo suficientemente buena. Hay días en los que he tendido por compararme con otros. ¡Pfffff! Es algo realmente grave, porque debo recordar que cada persona es única y mis habilidades son diferentes.
  • Qué patética soy. Muchos días he pensado que no sirvo para lo que hago, ni para ninguna otra cosa. 
  • No merezco a nadie. Sí, varias veces he dudado de mi capacidad, de mi autoestima. He sentido que no le importo a nadie, que todos son más que yo.

Sin embargo, estoy trabajando en mis emociones y sentimientos para que la ansiedad no me siga comiendo.

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