En estos días de encierro, he aprendido que lo más importante es el bienestar mental de mis hijos

Los primeros días de cuarentena parecían sencillos. Nos hicimos a la idea de que el encierro no duraría mucho y podríamos regresar a lo que estábamos habituados. Sin embargo, el encierro cada vez se hizo mayor. Ya no era una o dos semanas, ahora eran uno o dos meses. Todo mundo comenzó a quejarse, ya no aguantábamos el encierro. Sí, todos hablábamos sobre cómo se vería alterado nuestro bienestar mental; pero de quien nadie hablaba, era de los niños.

Nosotros salimos, poco pero lo hacemos

En todos lados restringieron la entrada a los niños. Obviamente, teníamos que buscar con quién dejar a los niños para poder salir a hacer las compras de víveres. Sí, para bien o para mal, los adultos salimos poco o mucho. Seguimos teniendo un poco de contacto con el exterior. Sin embargo, a los niños les quitamos todo de golpe. Dejaron de ir a la escuela, dejaron de convivir con otros niños, dejaron de ir al parque o al cine. Su vida cambió por completo y nadie dice nada sobre eso. La cosa se pone peor aún si los padres tienen que seguir saliendo a trabajar. ¿Quién los cuida a ellos? ¿Quién juega con ellos o les presta la atención que merecen? Siendo realistas, muchos pequeños están teniendo grandes estragos de toda esta situación, mucho más que cualquier adulto.

Preocupada por el trabajo y las obligaciones del hogar

La realidad es que aún en la pandemia, debía seguir con mis obligaciones de madre y de profesionista. El problema era que por estar pendiente de todo eso, dejaba de lado las necesidades de mis hijos. El trabajo me absorbía por completo y muchas veces terminaba trabajando más de lo que debía. Sin embargo, luego de varios días y de ver que el bienestar de mis hijos estaba siendo afectado, tomé cartas en el asunto.

Mi prioridad: el bienestar mental de mis hijos

De unos días para acá, decidí darle prioridad al bienestar mental de mis hijos. He reorganizado mis horarios de trabajo y de las labores en casa para poder estar más al pendiente de ellos. Ellos necesitan atención, necesitan jugar, necesitan sentirse queridos. En este punto, no hay nada más importante que su salud mental.

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