Cómo ser empoderada por papá puede cambiar la vida de cualquier mujer

El papel de un padre en la crianza de su hija es clave para su futuro. Yo que lo he vivido en carne propia puedo asegurar que es diferente crecer con un papá que te empodera, que con un padre que te solapa. Gracias a la crianza de mi padre he logrado ser una mujer más fuerte y decidida. Te voy a contar por qué ser empoderada por papá puede mejorar la vida de cualquier chica.

¿Qué se siente ser empoderada por papá?

La verdad es que crecí en un ambiente donde mi mamá y papá siempre buscaron empoderarnos a mi hermano y a mí. Crecí con un papá que se preocupó de mi cuidado y mi educación. Impulsó mi mente diciéndome siempre que podía hacer lo que yo quisiera. Por si fuera poco, el nunca limitó mis deseos siempre con una condición. Me hizo prometerle ser la mejor en todo lo que yo hiciera. De hecho, hasta el día de hoy me siento sumamente afortunada de ser una chica que creció bajo el cuidado de un papá. Finalmente he visto la gran diferencia de mi educación y la de otras mujeres.

Las diferencias marcadas entre las mujeres de mi familia

De repente me sorprendo de la increíble diferencia que existe entre mi educación y la de las mujeres de mi familia. Mi papá tiene varios hermanos con hijas. Mis primas son mucho mayores que yo. No obstante, desde muy pequeña ya me percataba de algunos grandes abismos entre nosotras.

Cómo podrás imaginarte soy la “oveja negra” de la familia. La mujer con carrera universitaria, sin planes de tener hijos y que trabaja para sí misma. Mientras a mis 23 años mi papá me impulsaba  a tener un gran futuro, mis primas a esa edad ya estaban casadas con más de un hijo. En mi familia soy la “dejada” oficialmente. De hecho, una de mis primas no olvida recordarme, cada vez que puede, que el “tren está pasando”. Me da mucha risa cuando me lo dice. La verdad es que evito cualquier tipo de enfrentamiento con ellas; pues sé que tenemos visiones completamente diferentes de la vida.

Mi educación a través de mis ojos

El día de hoy considero muy importante hacerle saber a todos los hombres que deciden tener hijos la gran responsabilidad que tienen en sus manos. Tener la capacidad de empoderar a tu hija desde pequeña tiene una gran repercusión en la sociedad. Soy muy consciente de que mi educación ha sido una gran arma para mí. Mi papá me enseñó a:

  • No buscar el amor en las demás personas. Desde muy pequeña mi papá me lo dijo muchas veces: “El amor no lo encuentras en otra persona”. Si tu no te quieres a ti misma será muy frustrante buscar el amor y la aceptación en alguien externo.
  • Ser mamá no es una regla es un gusto. Tanto mi padre como mi madre me hicieron entender que ser mujer no es sinónimo de ser mamá. Es una elección y no pasa nada si no tengo una familia.
  • Ser empoderada por papá, me enseño a no ser víctima. Nos dijeron que las mujeres somos débiles y vulnerables, pero en realidad eso nunca aplicó para mí. Finalmente mi papa me dejó jugar futbol con mis primos, jugar a las luchitas y pronto entendí que la debilidad no es una característica de género, sino de carácter.
  • No todo va a ser fácil. Genero en mí una forma muy sana de no sucumbir ante la frustración. Me obligo a probar una y otra vez lo que no funciona hasta encontrar la respuesta. Aunque al principio no me resultó nada grato, el día de hoy se lo agradezco sobremanera.

Ser empoderada por papá me enseñó a ser una mujer fuerte y autosuficiente. El día de mañana, si llego a casarme, estoy segura de que encontraré a un hombre que se preocupe por la educación de los hijos tanto como yo y como mi padre. Al final es una responsabilidad que tenemos como padres. Traer al mundo a personitas que vayan mejorando la sociedad en la que vivimos.

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