El secreto para tener una lactancia exitosa es este…

Una de las mayores preocupaciones cuando me convertí en mamá era respecto a la lactancia. Recuerdo que durante todo el embarazo me la pasé muy bien. En mi experiencia, debo decir que todo fue color de rosa. Sin síntomas, sin complicaciones, sin dolor, solo con la esperanza de conocer el rostro de ese pequeño ser que ya amaba. Cuando mi bebé estuvo en mis brazos, supe que ya era la mujer más feliz del mundo. Recuerdo que en ese momento todo se detuvo a mi alrededor, solo éramos mi bebé y yo. Me olvidé del dolor que sentía a consecuencia de su nacimiento. Incluso dejé de recordar a la familia. Lo más curioso es que en ese momento también me olvidé de todo lo que me esperaba los próximos meses de mi vida. Uno de los temas más complicados era con respecto a cómo iba a alimentar a mi bebé. S.O.S.: ¿cómo podía tener una lactancia exitosa?

¡Ayuda!, no logro que mi bebé coma

Estando en el hospital, era sencillo, pues las enfermeras me ayudaban a acomodar a mi bebé si la lactancia no era eficiente. El verdadero problema inició cuando nos fuimos a casa. Yo estaba un poco incómoda después de la cirugía y no podía moverme de manera brusca. A veces no encontraba la forma correcta para acomodarme y lograr que mi bebé comiera. Tan mal estaba la situación, que a veces mis pechos se saturaban de leche y terminaba con horribles dolores y bolas. ¡Sí, bolas! Antes de vivirlo jamás habría pensado que podían hacerse bolas en tus pechos por causa de la leche. Esto sucede a causa de que la leche no se libera y se va acumulando, causando fiebre o pus en los peores casos.

Muchas posturas

Fueron muchos días de complicación hasta que tuvimos que buscar medidas extraordinarias para ayudar a que mi bebé comiera. Lo primero que hizo mi esposo fue meterse de lleno al internet y buscar consejos, foros y todo lo necesario para encontrar mejores consejos. Descubrimos que había más de una postura para amamantar y todas eran eficientes. De verdad, probamos más de una y nos dimos cuenta de que eran maravillosas. Acostada, con el bebé invertido, todas tenían su chiste, pero cada una de ellas funcionaba.

Cambiar de seno

Otro de los secretos que descubrí, fue que debes cambiar de seno en cada sesión de alimentación. El hecho de enfocarte en un solo pecho no ayuda en nada. Tu bebé y tú se acomodarán más con un lado, pero eso no significa que deban usarlo siempre. Hacerlo de esa manera solo hará que uno de los pechos se sature de leche.  Al rato tendrás horribles dolores en el pecho y también en la espalda.

Toma mucha agua

Aunque no lo creas, el líquido te ayuda a mantenerte hidratada y a generar el suficiente líquido para tu bebé. Al menos donde yo vivo, tienen la creencia las abuelitas de que el atole o el pulque te ayudan a tener leche suficiente. Sin embargo, creo que también es de gran peso la alimentación que tienes. Comer muchas verduras y frutas ayudará a que tu bebé tenga los nutrientes necesarios.

Paciencia y amor

El secreto más importante para tener una lactancia exitosa es la paciencia que demuestres cuando sientas que todo es un caos. No estoy diciendo que será un verdadero martirio, pero sí debes estar tranquila en caso de que las cosas no salgan bien. Mímate y descansa para que así puedas sentirte más relajada cuando necesites amamantar a tu bebé. Hay cremas que funcionan para darle un descanso a tus pechos. Úsalas y notarás una gran diferencia.

Esto es lo que a mí me funcionó, ¿a ti que te ha funcionado?

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