El monstruo debajo de la cama: cuando tu pareja ya no parece ser quien solía

Esto va para las chicas que, al igual que yo, han tenido relaciones de más de cuatro o cinco años de antigüedad. La realidad es que tener estas relaciones nunca es fácil, el hombre que conociste hace unos años definitivamente ya no es el que ves hoy. Las personas cambiamos todos los días, pero hay algo peligroso que muchas chicas no tomamos en cuenta

Cegadas por el amor

Es triste, pero la realidad es que conforme crecemos algunos sanamos heridas y otros tantos van consumiendo más su propio veneno. Tener un amor de secundaria o preparatoria hasta que llegas a la vida profesional no es sencillo. Primero conociste al niño. Luego, en algún momento, pasó a ser un adolescente y el cambio no fue demasiado drástico, hasta que llego la hora de convertirse en hombre. Es decir, las mujeres siempre hemos sido más maduras. Los cambios en nuestra vida y en nuestro cuerpo siempre son más drásticos que los de un hombre. Es en parte la razón por la que ellos se las ven tan negras cuando llega este momento de madurar.

Entre la pelea de adolescente a hombre

Personalmente vi cómo mi pareja sufrió este cambio y aunque es un hombre excelente, el cambio fue bastante abrumador para ambos. Se nos recomienda nunca absorber los problemas de nuestra pareja. Lamentablemente, al ser más empáticas, muchas veces las mujeres terminamos no solo absorbiendo sino siendo el blanco perfecto para desechar las frustraciones del día a día. En realidad la transformación de un hombre hacia la madurez, no solo emocional sino social, es bastante dura. De nosotras se espera ser madres y amas de casa, pero ellos tienen que lidiar con ser los proveedores. Y aunque sabemos que el día de hoy muchas cosas han cambiado, el simple hecho de salir de casa y lanzarte a la aventura se vive muy diferente soltero que en pareja.

El camino de la mano

Suena hermoso tomar a tu pareja de la mano para crecer juntos y no dudo que muchas parejas logren sobrevivir a este bache emocional de madurar. Sin embargo, para la mayoría es cuando se dan los cambios que matarán la relación a la larga. Y es que el hombre que conociste ya no es el mismo que hoy tienes en frente. Con mucha suerte, él te confiará sus problemas y poco a poco irán avanzando juntos, pero en otras ocasiones, alguno de los dos no será lo suficientemente maduro para manejar sus emociones. Es ahí cuando lo grave comienza, pues el monstruo debajo de la cama comienza a salir y empieza a verse como algo tangible.

El monstruo debajo de la cama

Hablo de todas esas dudas que comienzan a surgir cuando vamos creciendo. Igual que nosotras, ellos tienen un montón de dudas y una de ellas puede ser si vale la pena seguir creciendo contigo. Todos tenemos esta pequeña y terrible duda cuando llevamos un largo tiempo en pareja. ¿Va a ser el único hombre? ¿Y si no estoy viviendo lo que debería? ¿Sería más feliz con otra persona? El monstruo debajo de la cama se vuelve más fuerte con las frustraciones cotidianas del trabajo, los problemas familiares, incluso con las heridas que se han ido cargando con los años. De repente se manifiesta en comentarios fuera de lugar, momentos incómodos en pareja.

Y si el monstruo es más grande…

Incluso puede llegar a la violencia psicológica y también física. Cuando una persona no está bien emocionalmente puede llegar a desquitarse con las personas a su alrededor. Tu pareja no parece ser quien solía, pues en realidad ya no lo es. Aunque quieras rescatarlo o disfrazarlo de vez en cuando, pocos serán los destellos del hombre de quien te enamoraste. Un día despertarás y verás que el hombre a tu lado ya no es de quien estabas enamorada. Entonces tendrán que decidir si vale la pena seguir con el camino o volver a empezar de cero. La transformación de la persona que amas no es la única que se ha realizado, pues si miras hacia atrás, notarás que tú tampoco eres la misma.

Cuando tu pareja ya no parece ser quien solía será difícil mantener la relación a flote. No es que todas fallemos en el intento de tener una relación de muchos años, pero debemos aceptar que la transformación se dará queramos o no.

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