El hermano de mi amiga decía que algo malo le pasaba

Tuve una amiga en la secundaria. Su nombre era Elizabeth. Desde que llegó a la escuela supe que íbamos a llevarnos muy bien. Y así fue. En pocos meses nos volvimos inseparables. Y un día de esos me invito a ver películas en su casa…

La familia más extraña

¿Alguna vez has estado en estas casas donde la vibra es muy baja? Los padres de Eli eran muy tranquilos, al grado de parecer dos masas grises flotando en el aire. Su mamá era una mujer muy bonita, pero con algo oscuro en su mirada. Desde que puse un pie en su casa, me sentí rara; algo incómoda a decir verdad. Sin embargo, no quise hacerle la grosería a Eli de irme enseguida. Ese día conocí a Jorge, su hermano.

Jorge, el chico camaleón

 

Jorge era unos años mayor que nosotras. Estaba en la misma escuela y yo siempre lo había visto a lo lejos. Era uno de esos chicos populares de los que toda adolescente podía enamorarse sin problemas. Ese día conocí a un Jorge completamente distinto al de la escuela. En casa era un chico sencillo, podría decir que hasta tímido. Comimos con él y cruzamos solo un par de palabras, pero con el tiempo y las constantes entradas y salidas en casa de mi amiga comenzamos a ser amigos.

“Creo que tengo algo malo”

Un día, a la hora del descanso en la secundaria, Jorge se sentó conmigo a comer. Me confesó que creía que algo estaba mal consigo mismo. Le pregunté que era lo que sentía que estaba mal. Él se me quedó mirando largo rato y me dijo que pensaría que estaba loco si me lo contaba. Insistí mucho hasta que me dijo que sentía que sus papás lo odiaban. Me contó que muchas cosas extrañas pasaban en su casa. También me confesó que sus papás siempre había querido dos niñas, pero había nacido él y ese era siempre un tema de discusión en la mesa familiar. Además, me contó que en la noche había notado que su mamá se quedaba por horas parada al lado de su cama, viéndolo dormir.

Le conté a mis papás

Siempre he sido muy unida con mis papás y se me ocurrió comentarles esto en la cena de un viernes. Mi papá se rió y me dijo que probablemente me había contado esa historia solo para espantarme. Mi mamá me dijo que sería mejor que dejará de tener tanto contacto con la familia de Eli porque; “en esta tierra hay mucho loco”.

Me convertí en la confidente de Jorge

Poco a poco Eli se fue alejando de mí, pero Jorge se convirtió en mi mejor amigo. Él me contaba todo: desde su preocupación por no pasar el examen de matemáticas, hasta las cosas extrañas que pasaban en su casa. Pasó alrededor de un año de convivencia, hasta que unos meses antes de su graduación de secundaria me comentó que estaba asustado. El padecía de muchos terrores nocturnos. De hecho, sus padres lo habían llevado a el psicólogo y tenía que tomar algunos medicamentos para dormir y para controlar la ansiedad y la depresión. No obstante, un día me contó que dejó de tomar las pastillas para dormir…

Se dio cuenta que su familia le ocultaba cosas

Jorge quedó muy impactado cuando dejó de tomar las pastillas y comenzó a percibir que su hermana hacía cosas en la noche. Al principio, pensó que su hermana se masturbaba en las noches y por eso escuchaba ruidos extraños en su habitación. Sin embargo, una noche se levantó de la cama y fue a la habitación de su hermana. Sus papás intentaban despertarla. Al parecer, ella también tenía terrores nocturnos y, no solo eso, hablaba y gritaba dormida. Días después, Jorge le pregunto a sus papás qué era lo que estaba pasando. Sus padres le dijeron que todo estaba bien, que lo que había visto había sido una pesadilla… Él no supo más.

¿Sonámbula? ¿Terrores nocturnos?

Muchas cosas extrañas pasaban alrededor de esa familia. Jorge se preguntaba si ya estaba paranoico y habló con su psicóloga al respecto. Al parecer, la realidad en la que vivía mi amigo no era la verdadera. Algunas veces me confesó que sentía como si estuviese viviendo en un sueño. En el cambio de la secundaria a la preparatoria Jorge desapareció. Eli y yo ya no éramos amigas. Se distanció mucho de mí cuando comencé a ser más amiga de su hermano. Sin embargo, me acerqué a preguntarle por Jorge cuando empezamos la preparatoria. Ella me dijo que su familia lo había mandado con unos tíos al extranjero. Lo busqué tiempo después en redes sociales sin ningún éxito.

Mi mejor amigo desapareció después de las vacaciones del verano y no he vuelto a verlo ni en las fotos de mi ex amiga en redes sociales. Es como si la tierra se lo hubiese tragado. Nunca sabré lo que pasaba en realidad en esa casa y mucho menos dónde quedó Jorge. A veces, cuando llega a mi memoria, solo le deseo paz, fue lo que el buscó durante mucho tiempo.

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