El cumpleaños de mi bebé, pero mi celebración

En unos días, mi bebé cumplirá 1 año, pero en realidad me celebro a mí misma. Tengo la bendición de tener a mi bebé y le agradezco a Dios por su salud. Es emocionante verlo crecer. Pero estoy celebrando que sobreviví el primer año de la maternidad y me estoy celebrando por este nuevo papel como madre.

Nadie te prepara para la maternidad

Cuando estás embarazada, imaginas cómo se verá tu hijo, cómo será y cómo será la vida a su lado. Pero técnicamente todavía estás viviendo tu vida antes del bebé. Sí, tienes esa barriga, pero aún continúas con tus actividades
diarias mientras anticipas la gran llegada. Cuando llega el bebé, es entonces que realmente comienza la vida como madre. Hay libros e información en internet, pero nadie ni nada te prepara para la #momlife.

Mi sacrificio

Así que me honro a mí misma pues sacrifiqué mi cuerpo. Di a luz a un niño y lo alimenté a través de la lactancia materna. Dediqué mi ser a alimentarlo. Esto significó que ya no podía usar cierta ropa. Ser consciente de lo que comía para producir leche materna. También implicaba cuidarme para que no me enfermara y aceptar que a cada rato se me salía la leche. Y un año de aceptar mi cuerpo posparto.

No es sencillo

Significó alimentar, bañar y cuidar a mi hijo antes que atender mis propias necesidades. Algunos días no había tiempo para bañarme. A veces con trabajos me lavaba la cara, así que maquillarme, usar ese bonito vestido y tacones resultaba imposible. Solo usaba leggings y una playera llena de babas de bebé. Un momento para mí, ver un programa en Netflix, leer un libro, tomar una siesta, ir al baño, ¡olvídalo!

Pasar de mujer trabajadora a madre en dos patadas

Un año adaptando a una nueva vida y dejando ir la anterior. Ya no era una chica trabajadora dedicada a la oficina, acudiendo a los happy hours y entrenando horas en el gimnasio. Ahora era una mamá dedicada todo el día a un bebé. Trabajaba en cuidar a un bebe. Fueron esas noches y las lágrimas las que me hicieron darme cuenta de que necesitaba cuidarme. Necesitaba encontrar formas para no dejarme ir y olvidarme de mí como ser humano. Necesitaba pedir ayuda cuando quería tener un momento para mí. Necesitaba atender mis propias necesidades y no perderme en la maternidad. Se trataba de tomar un momento para reflexionar y meditar para ser feliz. Si no era feliz, ¿cómo se suponía que iba a ser una buena madre?

Sobreviví al año de mamá primeriza

Este primer año también fue sobre ser esposa pero de otra manera. Mi hijo no solo me necesitaba, también mi esposo. Él se estaba adaptando a la vida como padre y como el marido que necesitaba. Sus responsabilidades cambiaron. Él tenía el peso de ser el único proveedor de ingresos de nuestro hogar. Además de pasar largas horas en la oficina, tenía que llegar a casa y ayudar con las tareas domésticas, bañar al bebé, cambiar los pañales y sostener a nuestro hijo para que yo pudiera comer y bañarme. Fue un año difícil de tratar de dormir lo más que se pudiera y aceptar que nuestras citas nocturnas eran tratar de mantenernos despiertos mientras veíamos un programa en Netflix. Un año de cuidarnos y apoyarnos mutuamente. Mi bebé cumple 1 año, pero me celebro y me aplaudo.

Estoy orgullosa de la mujer y la madre en la que me estoy convirtiendo. Sobreviví a mi primer año como madre.

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