El autoengaño por el que pasamos cuando terminamos una relación

El autoengaño es la peor cosa que podemos hacer con nuestra vida. Lo aprendí a la mala y quiero compartirte mi experiencia.  Sucedió cuando tuve un mal de amores y al no querer aceptarlo jugué con mi mente, pero la jugarreta me cobró factura. No cabe duda de que el amor es una gran fuerza, pero así como puede complementarte, puede destruirte.

Amor y desamor

Estando enamorada me sentía en las nubes, todo lo veía con buenos ojos y creía que la vida era maravillosa. La vida es grandiosa, pero cuando el corazón está dolido, no lo ves así. Te olvidas de lo demás y sientes que nada tiene sentido. Recuerdo que los primeros días después de la ruptura me sentía muy triste. No lo había olvidado y sólo mantenía la esperanza de que regresara. Todas mis amigas me pedían que guardara la calma. Me decían que el tiempo me ayudaría a que la tristeza pasara. Yo lo único que quería era dejar de sentirme tan mal. El autoengaño había empezado.

Salir y divertirse

Pasadas las primeras semanas, recobré un poco la cordura. Dejé que mis amigas organizaran salidas y pasaba mucho tiempo con ellas. Pensé que ya había pasado lo peor, pero más bien las cosas estaban así porque mi mente se mantenía ocupada entre salida y salida. Mis amigas se habían encargado de distraerme para que mi vida marchara mejor. Aunque no me daba cuenta, mi subconsciente seguía trabajando y creando vidas alternas en donde mi ex estaba. Como estaba tan ocupada “divirtiéndome” no me daba cuenta de nada. Luego de salir por varios meses, mi mente me dio una sorpresa. Aunque creí que ya había superado la ruptura, la realidad era otra. Él seguía en mi mente y cada vez que pensaba en lo relacionado con él me volvía a derrumbar. Me había cansado de eso y ya no podía más. Mi vida se venía abajo y yo no salía de ese enorme hoyo negro. Pasaba los días o mejor dicho los sobrellevaba. Decidí que tenía que continuar con la frente en alto, pero parecía que mi yo interno se empeñaba en lo contrario.

Autoengaño

Luego de un tiempo me di cuenta de todo el autoengaño en el que estaba inmiscuida. Sentí que no veía la luz y decidí pedir ayuda para poder continuar. La terapeuta me dijo que lo peor que pude hacer era darle todo el poder de mi vida a mi mente. Ella, mi mente, se había encargado de construir ideas que no me iban a dejar nada bueno. Era como tener una venda en los ojos que yo misma me había puesto. Con el paso del tiempo empecé a quitarme esa venda y ver las cosas como en realidad eran. Me costó mucho trabajo, pero ahora al menos puedo aceptar la realidad, estoy sola y tengo que aprender a lidiar con ello.

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