Desventajas de vivir lejos del trabajo

Todo el mundo, hasta las empresas, nos convencen de que trabajar es importarte e indispensable. Y sí, es cierto, pero cuando te está afectando, ¿crees qué siga siendo opción? ¿Por qué no buscar otro? El miedo frena y no creer en nuestras capacidades mucho más. Por un momento analiza tu situación y escucha las desventajas de vivir lejos del trabajo, quizá te ayuden para valorar tu tiempo y tu salud.

¡Me estoy convirtiendo en un zombie!

El cansancio es inaudito. Pasar tantas horas viajando de casa al trabajo y viceversa es de lo peor. Muchas veces mi mamá me dice: “Hay personas que viajan lo mismo o más que tú”, y yo con mi cara de “¿perdón?”. Para mí no es sano y mucho menos viable vivir a tres horas de distancia del trabajo. ¡Eso no es vivir! No tengo tiempo para nada más que para dormir. Llego a casa tan cansada y tan tarde, a las 9 que no hay mucho por hacer. Respeto y entiendo la necesidad de los demás, pero yo no quiero desperdiciar tantas horas de mi vida viajando y mucho menos rodeada de personas estresadas y frustradas. Perdón, pero yo no quiero ver eso todos los días.

¿Muerta en vida?

El estrés y el cansancio son inevitables. Después de levantarme a la cinco de la mañana, lo que menos quiero es pasar horas trabajando. A veces las ideas no me surgen y colapso porque no sé qué hacer. Intento distraerme, y gracias al equipo de trabajo en el que estoy lo consigo. Este es una maravilla, pues nos apoyamos entre nosotros para despejarnos. De imaginar que no todos corren con esa suerte, pienso:  “¡qué horror!”. El cansancio me inunda cuando llego a casa, estoy tan agotada que lo único que quiero es dormir. A veces me voy a entrenar, pero no aguanto mucho pues mi cuerpo me pide, no, me exige descansar ¡ya! Definitivamente, vivir muy lejos del trabajo no es saludable, el rendimiento no es lo mismo; además no es saludable ni físicamente ni emocional.

Las enfermedades ¡me atacan!

Desgraciadamente, sufro colitis nerviosa. Ahora imagina cómo me pongo cuando no llego a tiempo. ¡Es lo peor! Me quiero matar, las manos me sudan y empiezo a inflarme como globo. Por mucho que salga temprano, es decir, a las 6:30 de la mañana, sigo sin llegar a tiempo. ¿Crees qué eso es saludable? No pretendo enfermarme y mucho menos permitir que esto forme parte de mis actividades diarias. Es cierto, hay que pensar en nosotros pues diría mi abuela: “Sin salud uno no es nadie”.
¿Tú qué piensas al respecto?

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