Deseos de venganza… ¿los has sentido?

La venganza se despierta por el odio. En consecuencia, no es el mejor sentimiento que sentimos. Cuando hay ausencia de amor y paz, la venganza nace en nuestra mente y corazón generando reacciones negativas. En ocasiones, las cuestiones pendientes o las malas acciones de terceros nos afectan tanto, que nos dejamos guiar por la frustración y el coraje. Así nace el puro deseo de venganza. ¿Qué tan malo es un deseo así de destructivo?

¿Por qué es un sentimiento negativo? 

El dolor y el odio despiertan la ira. El deseo de venganza, causando daño a otros crea un cierto alivio y placer, sin importar si se lastima a quien ha causado dolor. Dejarte llevar por este sentimiento es hacer las cosas por impulso y sin razón. Tarde o temprano te dañarán y las consecuencias pueden ser graves. Cuando las ganas de vengarse no tienen límite, la sensación es tan fuerte que te impulsa a hacer cualquier cosa con tal de lastimar. ¡Los límites desaparecen!

La venganza incita a la violencia 

Esta despiertan hasta el lado más oscuro de cualquier persona. Un sentimiento como este llega hasta el punto de atentar contra la vida. Es tan importante la liberación y satisfacción para quien lo siente, que no tiene tiempo para nada, más que para ver la forma de desquitarse. La venganza es un sentimiento de esclavitud que invade la mente y el alma. Invertir tu tiempo y esfuerzo en vengarte es absurdo, no permitas que te ciegue, podrías arrepentirte.

¿Qué hacer ante este sentimiento? 

Lo mejor es distraerte, no te guíes por pensamientos destructivos. Platica sobre lo que sientes y las ganas de venganza que crecen dentro de ti. Desahogarte es de gran ayuda. La mejor venganza es demostrar que el problema no te afecta y que lo has asimilado con madurez. Descarga esa ira en actividades sanas, como el ejercicio. No busques dañar más, recuerda que no se trata de quién gana la batalla, si no de quién la supera.

¿Tú qué harás al respecto?

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