Desenamorarte de quien amas: cómo influye en tu cuerpo

¿Has pensado en todo lo que implica desenamorarte de alguien por quien dabas todo? Hacerlo no solo deja tu corazón roto, sino que genera muchos cambios en tu cuerpo. No es fácil, pues jamás imaginaste tener que separarte de alguien que formó parte importante de tu vida.

Fantasía y deseo

Estar con quien te hace feliz te hace desear que así sea por siempre, o al menos por mucho mucho tiempo. Todas tus fantasías y deseos se proyectan en esa persona. Lo malo es que si todo se termina, tienes que borrar de golpe las ilusiones que tenías puestas en esa relación y simplemente marcharte con la frente en alto.

El amor se acaba

En la actualidad pocas personas toman en serio una relación, pues ahora predomina la idea de que todo (incluido el amor) tiene fecha de caducidad. Al desenamorarnos el cerebro comienza un nuevo proceso químico en el cual ya no se libera dopamina, neurotransmisor relacionado con la euforia y el placer. Además, dejamos de idealizar a esa persona y la vemos objetivamente. Hay casos en los que se puede mantener el “amor inicial”, pero dependerá mucho de la personalidad de ambos sujetos, su naturaleza, su interacción y los aprendizajes adquiridos en relaciones previas.

Desenamorarte no es una tragedia

El desenamoramiento es algo que puedes experimentar varias veces en la vida. Es algo normal y no siempre termina como tragedia. Con estos aprendizajes es posible redescubrirte y ser mejor en cada relación que tengas después. A veces buscas demasiado una respuesta en tus acciones, pero es probable que los químicos de tu cuerpo influyan más de lo que imaginas. Lo más importante es que en cada relación en la que te encuentres siempre des lo mejor de ti. No esperes nada a cambio, cada quien ofrece lo que tiene. ¡No lo olvides!


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