Desafíos que tienes que enfrentar en cuanto te conviertes en madre

Nadie te habla del lado oscuro de la maternidad. De hecho, muchas mujeres que ya son madres, son las primeras en lanzar la bomba. “Anda, anímate, la maternidad es grandiosa”, “¿estás embarazada?, qué bonito”, “¿ya te vas a animar a tener otro”, “verás que luego querrás tener más bebés”. Sí, todo mundo hace preguntas o comentarios de lo bonito, pero nadie te dice que cuando te conviertes en madre, tu mundo cambia por completo y que aunque quieras seguir pensando en ti, dejará de ser así.

Cuando te conviertes en madre…

Muchas personas querrán meterse en la forma en que educas a tus hijos. 

Incluso querrán opinar sobre el nombre que debes ponerles.

Además, no respetarán las decisiones que tomes.

Y sí, tooooodo el mundo creerá tener la solución de cómo debes criar a tus hijos para que sean buenos ciudadanos.

Si tus hijos nacieron por cesárea…

Te criticarán y dirán que no eres una verdadera madre.

Si los has tenido por parto natural, no te salvas de escuchar comentarios poco amables.

Si los primeros días sufres con amamantar…

Muchas sentirán que ellas eran perfectas cuando se convirtieron en madres.

Pueden hacer comentarios como “cómo es posible que no puedas amamantar, si es lo más fácil de la vida”. (Obvio no le creas a la que diga eso, porque todas hemos sufrido de una u otra manera.)

Muchas critican, pero no dan consejos sobre cómo fue que ellas lo lograron.

Igual te criticarán si amamantas libremente en público, que si das biberón.

No todos estarán de acuerdo contigo

Así como hay personas que te apoyarán completamente, otras harán lo contrario.

Habrá temas que preferirás no tratar con algunas personas porque serán un campo minado.

Los libros no siempre serán tus mejores amigos

Aunque hay miles de libros que te dan las claves para una maternidad exitosa, la realidad es que no siempre funciona todo lo que dicen.

La práctica es diferente a las ideas que vienen plasmadas en los libros.

Cuando te conviertes en madre…

Tu vida cambia por completo. Dejas de ser lo primero en tu vida, pues ahora te enfocas en atender primero a tus críos.

Dejas de comer tu comida caliente porque primero le das de comer a ellos.

Las horas de sueño dejan de tener el mismo significado.

Muchos te juzgarán, pero pocos te apoyarán.

Incluso entre madres descubrirás que hay competencia, rivalidad. Siempre habrá alguna que quiera sobresalir de entre todas sin importarle el medio por el que lo consiga.

Sin embargo, la maternidad sólo se aprende cuando te conviertes en madre. No de comentarios, no de vivencias de otros, sólo de lo que tú experimentarás. Y lo mejor es compartir con seres incondicionales tus días y tus noches.

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