Deja de buscar amor en alguien que conociste siendo infiel

Cuando conoces a alguien siendo infiel, debes saber que no puedes esperar nada bueno de esas “relaciones”. Te lo digo por experiencia. La ilusión, el deseo carnal y la pasión me cegaron de tal forma, que no me daba cuenta de todo el daño que estaba ocasionando. De hecho, nada me importaba en ese momento. Lo único que yo quería era “ser feliz” con ese hombre, aunque obviamente no lo fui. A pesar de todo lo malo que hice, reconozco que aprendí muchas cosas y por eso quiero compartir esa experiencia contigo. Así sabrás que un infiel, es infiel toda la vida. Nada ni nadie lo hace cambiar, te lo aseguro.

Te conocí siendo infiel

El hombre en cuestión y yo nos conocimos durante la universidad. Teníamos amigos en común, aunque nosotros no habíamos tenido una relación cercana. Cada vez que había fiesta, salíamos todos en bola y la pasábamos muy bien. En más de una ocasión noté que él me miraba diferente a los demás amigos. Era una mirada pícara, parecía que quería devorarme. Aproveché eso para coquetearle, pero sólo lo hacía como juego. Como mujer, debo reconocer que nos gusta ser el centro de atención de un hombre. Yo lo estaba logrando, pero un día, él me dijo que no podía seguir el coqueteo que teníamos. Un mes después, me enteré de que había iniciado una relación con una chica que había conocido en su servicio social. A pesar de que no había nada entre él y yo, me enojé mucho de que se hubiera ido con la otra. Me encapriché de tal manera, que me propuse ser quien terminara con esa relación. ¿Cómo era posible que hubiera decidido estar con ella si me coqueteaba a mí? Él no me dijo que ya no quería saber de mí, sino que me advirtió cuál era la realidad. Estaba dispuesto a ponerle el cuerno si yo me prestaba a eso. Y accedí…

Logré mi cometido

Para no hacerte el cuento largo, tardé algunas semanas, pero logré que él y esa mujer terminaran. Cabe recalcar que él no puso mucha resistencia a dejar a la otra. Yo creí que había ganado y creí que me había enamorado perdidamente de él. Entonces le dije que quería que fuéramos novios, ya en onda formal. Él accedió, pues imaginó que por eso había sido todo mi alboroto. Lo que yo no sabía o no me había percatado o pase de largo, era que él era un chico muy infiel. De hecho, la chica con la que había terminado, lo hizo porque creyó que yo era una más de sus conquistas fugaces. En el servicio social ya tenía fama y vaya fama. Tontamente, yo creí que conmigo las cosas iban a ser diferentes. Creí que yo lo haría cambiar, (ya sabes, algo que muchas decimos cuando conocemos a un hombre con una condición específica). Yo iba a ser su salvadora, pero las cosas no fueron como yo deseaba.

Lo vuelve a hacer no una, sino varias veces

Lo conocí siendo infiel y creí que conmigo las cosas serían distintas. Creí que yo sería quien le quitaría ese mal hábito. Sus amigas, en más de una ocasión, me preguntaron si estaba segura de comenzar una relación con él. Ellas me advirtieron qué clase de persona era, pero no quise escuchar. Obviamente, luego de dos “maravillosos” meses, él me puso el cuerno. Para ese entonces ya estábamos trabajando y la chica era de ahí. Me enteré, pero creí que si hablábamos las cosas se resolverían. Él me dijo que me amaba, pero demostraba lo contrario con sus acciones.

Engañarte con tu BFF, ¡qué!

Estaba enojada y triste. Le dije que me iría de su lado si no dejaba de comportarse de esa manera. Se comportó por algunos meses, pero siempre volvía a las andadas. Lo peor fue cuando decidió meterse con mi mejor amiga. Y, peor aún, que ella aceptó. Bien dice el dicho: “ojo por ojo”. ¿De qué podía quejarme si yo había hecho lo mismo en algún momento? Además, eso sirvió para darme cuenta de que la bendita mejor amiga en realidad no lo era.

Decir que nos ama a las dos, WTF!

Luego de esa traición, terminé con él. Un día fue a buscarme diciendo que me amaba, pero que también la amaba a ella. ¡Cómo era posible eso! Aunque aún tenía sentimientos por él, opté por lo que era razonable. No permití que volviera a jugar conmigo y me arrepentí de todo lo malo que había hecho por querer estar con él. Sin duda, había envenenado mi mente y me había convertido en otra persona.

Que decida quedarse con “la otra”

Seguro ya sabes como terminó la historia, él se fue con mi “mejor amiga”. Jurando y perjurando que se amaban, iniciaron una relación, que sí, luego de unos meses terminó. ¿Por qué crees que pasó? ¡Exacto! Porque a ella también le hizo lo mismo que a mí y que a muchas otras chicas. La moraleja es: no esperes recibir amor verdadero de alguien a quien conociste siendo infiel. Siempre vuelven a las andadas.

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