Decálogo para tener una vida feliz (sin importar qué tan mal vaya tu día)

Todas queremos una vida feliz pero pocas veces recordamos que para que eso sea posible, sólo depende de nosotras. O sea, no depende de si compras un carro costoso, si tienes mucho dinero o si tienes el mejor puesto en el trabajo. Para que puedas decir que eres feliz de verdad, necesitas mucho menos de lo que imaginas. Si no me crees, te contaré a continuación qué es lo que de verdad necesitas. 

Procura tu imagen

Muchas veces no tenemos ganas de bañarnos o arreglarnos mucho y eso está bien, es válido. Sin embargo, deja de lado tu apatía o flojera y mejor opta por siempre cuidar de tu imagen. Créeme, el sentirte y verte bonita hace que tu autoestima se mantenga en buenas condiciones. Así que aunque sea un día en el que tengas ganas de meterte a la cama, hazlo, pero de esta forma. Despierta, báñate, ponte una pijama limpia y vuélvete a meter a la cama a comer y ver pelis. ¡Las cosas cambian cuando te sientes limpia!

Un poco de perfume y labial bastan

Tranquila, está comprobado que no necesitas usar demasiado maquillaje para ser o sentirte feliz contigo misma. Deja de lado lo que digan los demás y dedícate mejor a vivir y sentirte bien con cada decisión que tomas. Con tan sólo usar un poco de labial y perfume haces que cambie tu imagen y tú te sientes bien contigo misma. Eso es lo que más importa.

Sal de tu sitio de confort

Si quieres una vida feliz, nunca permanezcas mucho tiempo en el mismo lugar. Hay días en los que no te sientes tan bien como quisieras, pero un poco de aire te hace sentir mejor. Si tienes perro sal y camina con él. En caso de que no tengas mascota, toma un libro o tu cámara y sal a tomar fotos en los sitios donde puedes hacerlo. Incluso puedes ir por un delicioso helado y sólo sentarte en una banca a admirar la naturaleza.

Sonríele a las personas, eso te hace sentir mejor y también a los demás

Una sonrisa siempre cambia el panorama de cualquier persona. Sonríe, eso contagia a los demás a que tengan una vida feliz.

Come, pero también disfruta

Sin duda tener una vida saludable es importante, pero no por eso debes matarte o exagerar con tus cuidados. De vez en cuando se vale que comas ese helado que tanto se te ha antojado, una pizza o una hamburguesa con papas fritas.

Ámate tal cual eres

Es lo más complicado, pero no imposible. Sólo debes tener confianza en ti. Si no sabes cómo hacerlo tú sola, busca ayuda en tu familia, amigos o con un especialista.

No lo olvides: nada es para siempre

De vez en cuando se vale sentirse triste, pero jamás te claves en ello. Es importante que continúes porque de lo contrario te hundirás y eso sólo será malo para ti.

Aléjate cuando algo no te haga bien

Se vale hacerlo con las personas, con los trabajos, con la comida y con todo eso que no te hace sentir bien.

Sé feliz y díselo a quienes amas

Como puedes darte cuenta, ser feliz no significa tener tantas cosas, sino cómo te sientes con lo poco o mucho que tienes. Si valoras y agradeces por cada cosa que hay en tu vida, el mensaje está muy claro. ¿Quieres una vida feliz? ¡Vive, disfruta, dilo, siéntelo!

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