Debo confesarlo: no autoexploré mi cuerpo hasta que cumplí 30 años

Soy una mujer de 40 años y me gustaría dejarle un mensaje a todas las jóvenes. Yo no conocí mi cuerpo hasta que cumplí 30 años. Muchas de las mujeres de mi edad, aseguraban que la primera vez en que descubriéramos nuestro cuerpo debía ser con nuestra pareja. Pensaba que era cierto y por miedo a los prejuicios y a todo lo que pensaran los demás, no me atrevía a tocar mi propio cuerpo. Pero el día que lo hice…

Todo comenzó por curiosidad

Era ya una treintona y en el trabajo me relacionaba con mujeres más jóvenes que yo. Las charlas durante la comida siempre incluían temas sexuales en pareja o en solitario. Cada vez que hablaban sobre eso, daban bastante información que me dejaba con mucha curiosidad. Por temor o miedo a que me vieran raro, nunca les pregunté más. Sólo las escuchaba y tomaba notas mentales sobre todas esas cosas que me parecían interesantes. Decidí investigar un poco, pero todo lo que leía no era claro, sino confuso. No sabía cómo tenía que empezar o por dónde tenía que hacerlo.

El aburrimiento fue la gota que derramó el vaso

Recuerdo que una tarde estaba aburrida en casa. Para ese entonces ya había tenido algunas parejas sexuales, pero con ninguna había experimentado el placer en todo su esplendor. Esa tarde, veía la tele, cuando realmente no la veía. Sentía que algo me faltaba, pero no sabía qué. Después de estar un rato cambiando entre uno y otro programa, apareció un corto en el que una pareja se besaba de manera apasionada. Eso fue lo que encendió una chispita en mí. Sentí algo en mi cuerpo y decidí irme a mi cama. (Es una de las mayores ventajas de vivir sola). Comencé a acariciar mi cuerpo, en la zona V. Iba tanteando el terreno, pero lo que hacía realmente me estaba gustando. Descubrí un punto en el que no había puesto atención antes. Las sensaciones eran tan satisfactorias, que seguí ahí una y otra vez.

De qué me había perdido todos estos años

Una vez que descubrí las maravillas de mi cuerpo, supe que no necesitaba una pareja para sentir cosquillitas ahí abajo. Tal vez mi inicio fue muy tardío, pero valió la pena. Por eso te invito a que explores tu cuerpo. No tengas miedo de hacerlo, es mejor. Cuando conoces de manera previa tu cuerpo, sabes qué es lo que te gusta y lo que no. Ya no te engañan, sino todo lo contrario.

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