Debbie Berebichez: si ella pudo, tú también; sigue tu pasión sin morir en el intento

Si como a Debbie te han dicho que no, que no puedes estudiar lo que quieres porque vas a arruinar tu vida, conoce su historia. Seguro te inspirará a perseguir tus sueños. A ella le dijeron que estudiar física era una carrera de hombres, que no era para chicas. No obstante, se armó de valor y decidió seguir su pasión no matter what… Años más tarde, se convertiría en la primera mexicana doctorada en física por la Universidad de Stanford.

Hoy, Déborah Berebichez desarrolla e impulsa iniciativas que ofrezcan oportunidades a chicas que, como ella, quieran estudiar física, ciencia, matemáticas e ingeniería porque son “carreras para hombres”. ¿Cómo lo consiguió? “Fue la perseverancia y el trabajo arduo lo que hizo que mi sueño se hiciera realidad”, asegura.

“Tú no eres un genio, eres bonita”, le decían

Si alguna vez te han cerrado las puertas solo por ser mujer, sabes lo que sintió Debbie cuando su familia se opuso, sus compañeros de la prepa se reían de ella y los maestros la desalentaban. “Tú no eres un genio, eres mujer y eres bonita, vas a arruinar tu vida, mejor estudia otra carrera. Algo como comunicación”, le decían. Y durante dos años estudió Filosofía porque pensaba que podría encontrar las respuestas a las preguntas que la inquietaban… Pero no era feliz.

El gusanillo de la física no desaparecía. Como tú, Debbie poseía una determinación enorme y decidió probar suerte. Solicitó beca en la Universidad Brandeis (Massachusetts, EE. UU). ¡Y que se la dan! Un día, al terminar una de sus clases de filosofía entró a una de astronomía básica y quedó fascinada. “Me siento hasta atrás, pongo atención y me doy cuenta de que ese es mi amor, mi pasión, y que nunca desaparecería”, recuerda.

“No quiero morir, sin siquiera haber intentado hacer física”

A partir de entonces se hizo amiga de Roopesh, el asistente del profesor y estudiante de doctorado. Con él se desvelaba hablando de mecánica cuántica, (ya sé), pese a que ella estudiaba Filosofía. Y un día que caminaban por Harvard Square, a él le confió con lágrimas en los ojos: “Roopesh, no quiero morir, sin siquiera intentar hacer física”. Conmovido, Roopesh llamó al director del departamento para pedir apoyo.

El director le dio la oportunidad de presentar un examen de conocimientos que le permitiría saltar los dos primeros años de la carrera, comenzar el tercero y terminar en dos años con la beca que tenía… si lo pasaba. “Me dio un libro matemáticas que para mí estaba escrito en un lenguaje de marcianos. Durante todo el verano, me dediqué a estudiar ese libro de las ocho de la mañana a las diez de la noche, de lunes a domingo; Roopesh me ayudó”, refiere.

“¡Si yo pude, cualquiera puede!”

Al llegar septiembre presentó el examen… ¡y lo pasó! Así logró estudiar física a la par que filosofía, presentar una tesis por carrera y graduarse con altos honores. “Eso me demostró que si yo, con tan pocas habilidades percibidas, pude lograrlo, cualquier puede alcanzar su sueño y estudiar física o ingeniería o matemáticas, cualquier carrera”.

De regreso a México, comenzó a estudiar la maestría en la UNAM, pero no estaba del todo contenta. En lugar de celebrar sus logros, sus parientes le advertían: “No le digas a la gente lo que estudiaste porque puedes intimidarla”. Así que decidió irse de nuevo. Envió un mail a un profesor que estaba haciendo cosas padrísimas en la Universidad de Stanford: “Oiga me encanta su trabajo, ¿puedo trabajar a su lado?”. Y para su sorpresa, el profesor, que resultó ser Steven Chu, ganador del Nobel de Física en 1997, la invitó a solicitar admisión.

“¡Ya ni trates!”, le dijeron, pero eso solo la impulsó a seguir adelante

Seguramente en algún momento has estado en algún sitio rodeada de puros hombres y sabes lo que se siente. Así se sintió Déborah Berebichez al entrar a su salón… De 34 alumnos solo dos eran mujeres, pero estaba en su elemento. Tras dos años de estudio, reprobó el examen general de conocimientos y tenía que abandonar el programa.

Si has estado ante una encrucijada importante en tu vida sin saber qué decisión tomar, puedes imaginar lo que pasaba por la mente de Debbie. Ante la disyuntiva de regresar a casa o presentar el examen al año siguiente, decidió jugársela y seguir adelante, aunque el jefe del departamento prácticamente la echó: “¿Para qué te quedas un año más?, ¡ya ni trates!”.

Solo vivía para pasar el examen 

En su mente había una fijación: “pasar el examen, pasar el examen, pasar el examen”. Así que se enclaustró en su departamento para estudiar. Se levantaba, iba al baño, bajaba a la cocina y párale de contar. Nadie sabía de su existencia y no volvió a su casa para Navidad ni Año Nuevo. Cuando llegó el día del examen, supo que todo su esfuerzo había valido la pena. Aprobarlo le permitió quedarse en Stanford a terminar el doctorado en física y convertirse en la primera mexicana en lograrlo.

“Lo que sentimos no es lo que somos”

A partir de entonces, Debbie ha dedicado su esfuerzo y tiempo libre en ser una rol model, a crear programas y talleres y a ofrecer becas y mentorías para niñas y jóvenes que quieran acercarse a las disciplinas STEM, con el fin de empoderarlas. “Quiero que las chicas me vean y piensen: ‘si ella pudo, yo puedo’.

A ellas, les aconseja que pongan todo su empeño en seguir su sueño, en tener valor para alanzarlo pese a los prejuicios y en alzar la voz para que su esfuerzo sea reconocido. “Quiero que tengan presente que lo que sentimos no es lo somos. Que hagan su trabajo a pesar de sentirse deprimidas porque el éxito no sucede en el vacío, sino que es acompañado de fallas, dolor y pérdidas. Hay días en lo que me siento totalmente frustrada, pero eso no me quita mis logros”, refiere.

“México está lleno de mujeres chingonas que han hecho cosas increíbles”

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Debbie vive en Nueva York donde trabaja como chief data Science en Metis, una compañía de alta tecnología especializada en data Science training. Recientemente terminó de grabar la temporada 11 del programa Outrageous Acts of Science, transmitido por el canal Discovery Science. En su papel de conductora, explica la ciencia que hay detrás de hechos increíbles de manera muy divertida.

Como tú y muchas latinas chingonas, Déborah Berebichez lucha día con día para hacer de este mundo un mejor lugar. Como tú, desempeña varios roles: mujer que trabaja, esposa y madre de la pequeña Alexandra, de dos años y medio. “Quiero dejarle a mi hija un mundo con igualdad de género. Donde no tenga que sufrir los prejuicios que yo enfrenté… A las chicas de comunidad quiero decirles que las considero hermanas en esta lucha de latinas chingonas que pretendemos dejar un país mejor. México está lleno de mujeres chingonas que han logrado cosas increíbles pese a los prejuicios y los estigmas”.

Te invito a compartir el video de Debbie. Más adelante voy a presentarte la historia de diferentes chicas; todas ellas Latinas Chingonas. Te aseguro que sus historias te inspirarán en muchos sentido. Estamos muy orgullosas de su talento, el amor con el que hacen las cosas y, sobre todo, por el valor que le están dejando a las generaciones que siguen.

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