De repente la soledad a la que temía se convirtió en mi mejor compañera

La soledad no es tan mala como parece. Desde mi adolescencia fui la chica que pasaba de una relación a la otra. Cortaba con un chico para empezar una nueva relación aún peor que la anterior. Durante todo este tiempo pensé que lo peor que podía pasarme era seguir este patrón de comportamiento, pero al mismo tiempo me aterraba pensar que sería de mi cuando ya no tuviera a nadie.

La soledad llego un día

Al principio fue la cosa más difícil de asimilar. Finalmente estaba muy acostumbrada a recibir los mensajes de buenos días y las buenas noches. Puede parecer la cosa más tonta , pero cuando ya pasaste tanto tiempo en una relación tras otra estas cosas tan cotidianas pueden pegarte terriblemente. El tiempo pasó y yo no pude estar mucho tiempo soltera.

Pase de relaciones formales a las informales

Me gustará decir que me enamoré, pero la verdad es que muchas de las decisiones que tome durante este tiempo no fueron las más acertadas. Pase de hombres malos a hombres peores, no lograba encontrarme en ningun lado y claramente al lado de estos chicos jamás lo iba a lograr. Así que hice lo que nunca habría creído.

Fui a terapia

Ya sé, que ahora la terapia es la cosa más normal de este mundo. Sin embargo en mi casa, ir con el psicologo era algo que ya indicaba locura segura. Tuve que ocultar mis salidas a terapia con mi madre y poco a poco fui saliendo de ese bache. Tomo bastante tiempo no te voy a mentir. Facilmente estuve 2 años en terapia hasta que por fin pude ver la luz al final del tunel.

Poco a poco la soledad a la que tanto temía se convirtió en mi nueva mejor amiga.

Aprender a estar sola toma su tiempo, pero una vez que lo logras puedes presumir de haber hecho algo importante. La mayoría de las personas evita a toda costa

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