Crecí con una mamá toxica, sí, no todas las mujeres deberían ser madres

No todas las mujeres deberían ser madres. Ese un pensamiento que rondó en mi mente por mucho mucho tiempo. Afortunadamente con el tiempo aprendí que la relación tóxica que tuve con mi madre podía sanar.  Tener una mamá tóxica no es nada sencillo. El lazo con una madre tóxica es algo que te marca de por vida de muchas formas. Mientras mis compañeras gozaban de tener una mujer en la que confiar, tristemente yo tenía una de la que tenía que cuidarme. ¿Sabías que la relación madre hija es una de las más fuertes? La relación que llevas con esta mujer impacta en todos los aspectos de tu vida.

El camino al cambio

Acaba de pasar el Día de las Madres, y se supone que esta época del año está llena de alegría y paz. Al igual que este día, las navidades fueron para mí una de las épocas más traumáticas del año. He experimentado muchas Navidades desastrosas que han terminado en lágrimas año tras año. A veces desearía tener una de esas familias grandes y graciosas como la de los Fockers. Sin embargo, en estos últimos años las festividades se han transformado en momentos amorosos, felices, porque decidí que daría este maravilloso paso para cambiarme. Poco a poco, lidié con haber tenido una mamá tóxica. 

Buscando la aprobación

Durante más de 35 años busqué con desesperación la aprobación de mi madre, su afecto, su calidez y su amor. Intenté todo lo posible créeme. Cuando era niña, le escribí cientos de cartas diciendo cuánto la amaba y admiraba. Al final, solo recibía la misma carta con los errores de redacción y ortografía señalados en un círculo rojo. Cada día más decepcionada, cada año me sentía más inútil. Cuando tuve los recursos para asistir a terapia me devastó saber que mi madre no me amaba y que nunca cambiaría, así que tuve que tomar una decisión: aceptarlo y sanar.

La terapia

Con la ayuda adecuada, me embarqué en mi propio viaje de autocuración. Poco a poco,  cambié la perspectiva de mi historia sin una sola conversación con mi madre. Fue algo liberador, la psicóloga me hizo entender que era necesario liberar todas esas frustraciones que ya por muchos años venía cargando. Fue con terapia, perdón y muchas lágrimas, que mi relación con mi madre se convirtió en algo pacífico. Entendí que no necesitaba nada de mi madre para ser feliz, soy solo yo la que decide hacia dónde va mi vida. Nada puedo hacer por el pasado. 

Reglas para sanar

  • Deja de intentar que las cosas funcionen. Complacer a tu madre y decirle las cosas correctas o dejar de hacer las cosas que no le gustan es inútil. Acepta que no importa lo que hagas, para ella nunca será suficiente.
  • No tengas expectativas de tu madre. Si la llamas, no esperes que te conteste de una forma determinada o que se sienta feliz por lo que le cuentas. O que te abrace, te anime o esté interesada en cualquier cosa que quieras decirle.
  • Cuando detienes las expectativas que tienes de tu madre, te evitas la decepción.
  • No necesitas nada de tu madre, eres un ser individual. Eso es suficiente para atraer la felicidad a tu vida. No necesitas de su amor ni su cariño, tienes el propio. Ese que le darás a tus hijos si los tienes más adelante.

Tener una mamá tóxica no es nada sencillo, se sufre mucho en los primero años de vida. Lo peor es que si no te das cuenta, pasas esta forma de ver la vida a tus hijos y así consecutivamente. Yo estuve a punto de convertirme en una madre controladora por los traumas de mi pasado.

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