Crecí con una mamá bipolar, que siempre me vio como su peor error

Mi relación con mi madre siempre ha sido disfuncional. Desde que tengo uso de memoria, mi madre siempre parecía tener la intención de hacerme sufrir. Sus palabras y acciones fueron poco amorosas y su aprobación inalcanzable. He pasado gran parte de mi vida luchando por aceptar que no tuve la infancia que debí haber tenido, pero más que ello he tenido que trabajar en mi ira pues creciendo en un ambiente como con el que crecí, las rabietas eran lo peor. Mi mamá bipolar…

Mi madre es bipolar

Eso yo no lo sabía cuando era una niña y mis rabietas sacaban lo peor de su trastorno bipolar. Si bien no es una excusa, saca una luz muy diferente sobre como yo veía las cosas siendo una niña. Lidiando con el abuso por parte de mi madre. Esa enfermedad mental tenía un estigma muy fuerte en aquel entonces, la gente no hablaba sobre eso. Las familias ocultaban los problemas y pretendían que las cosas estaban bien. Lo malo es que arrastraban a niños inocentes como yo, que ninguna culpa teníamos del trastorno de nuestra madre.

Cuando el amor de mamá falta en la casa

Ahora mi pasado se ve diferente

He comenzado a mirar mi pasado con otros ojos, tratando de tener en cuenta su trastorno. Nuevamente, no estoy buscando racionalizar o disculpar sus acciones. Después de todo al ver mi pasado y recordar a la joven maltratada que sobrevivió, por lo menos el escenario ya no es blanco y negro. En ese entonces yo no lograba distinguir la escala de grises.

Hoy, pretendo tener bastante en cuenta su enfermedad mental y entender que, si bien ella es responsable de sus acciones, su vida estaba tan contaminada por su propia enfermedad mental y trauma que no era completamente ella misma. Quizás eso me da paz mental ahora pues parte de mi sabe que no hizo las cosas simplemente por que sí.

Las malas críticas, los comentarios hirientes, fueron el pan de casa día desde mi infancia. Cualquier cosa que no fuera el primer lugar, era el equivalente al fracaso para ella. Mi madre examinaba mis exámenes de 10 en búsqueda de errores ortográficos o cualquier excusa para hacerlos menos. En ocasiones era castigada por tener un 99 en vez de un 100.

La personalidad de tu mamá según su signo zodiacal

Me esforcé todos lo veían

Mis maestras siempre me felicitaban por tan alto rendimiento en mis materias. A pesar de las altas calificaciones y la participación en grupos deportivos y académicos, me sentí como un fracaso. Los maestros y entrenadores me colmaron de elogios, pero siempre me sentí como un gran fracaso, no había cosa que lograra hacer para complacer a mi madre. Nunca logré tener su aprobación.

Como adulto ahora veo las cosas de forma diferente

Se que ella veía el potencial en mi, nunca buscó que me conformara con una calificación menos. Ella no quería que yo siguiera sus pasos, quería que construyera un mejor futuro para mi. La vida que ella tenía era muy poco ara ella y además de ello muchas cosas estaban totalmente fuera de su control. El abuso no desaparece, pero por lo menos el día de hoy puedo hacer la paz con algunas cosas. El día que deje de escuchar su voz, comencé a usar la mia.

Hay recuerdos que un niño no olvida, una mamá bipolar por ejemplo

Tenía siete años la primera vez que recuerdo que mi madre me dijo que me odiaba y que deseaba que nunca hubiese nacido. Durante mi infancia me repitió bastantes veces esto. Esas palabras aún me persiguen hoy en día y parte de mi ha tenido que lidiar con el rechazo y el abandono.

He intentado racionalizar su comportamiento a lo largo de los años, teniendo en cuenta que ella al igual que yo sufrio de abusos. Parte de mi nunca podrá entender hasta donde su enfermedad se reflejaba en mi. Cuando vives con alguien bipolar, cada persona dentro de casa es un espejo.

he hecho tantas elecciones en mi vida por ninguna otra razón que no quería convertirme en ella. Donde ella era crítica e inflexible, hice todo lo posible para ser flexible y alabar a quienes me rodeaban; Mientras que ella era de mente cerrada y fanática, me enorgullecía de ser imparcial y aceptar.

Cuando tuve hijos mis miedos aumentaron

Especialmente porque no quería que mis hijos fuesen lastimados por ella. Muchas personas a mi alrededor nunca entendieron mi terror. Sin embargo en mi mente los castigos a los que me enfrente en la infancia, eran inconcebibles para mis hijos. Un día temerosa de lo que pudiese pasar si mis hijos convivían con ella por un largo tiempo me aleje por completo de ella. No la vi en 5 años, hasta que un día recibí la temida llamada. Mamá estaba muerta.

Desde entonces he hablado con las personas con las que se había quedado en su último año, meses, días. Compartieron historias sobre cómo finalmente había recibido la ayuda que necesitaba y estaba en un lugar mejor mental y emocionalmente.

Se había convertido, en muchos sentidos, peculiar, tonta y dulce; Era amable y generosa casi hasta la exageración, siempre buscaba ayudar a los demás. Al escuchar una historia sincera tras otra, me di cuenta de que nunca conocí a mi madre, aunque conocía bien su enfermedad mental.

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