Cosas super graciosas que todas las mujeres hacemos cuando estamos en duelo

Sé que lo has hecho alguna vez y no me vas a dejar mentir. Después de que nos rompieron el corazón, las mujeres tenemos algunas mañanas extrañas. Con cada corazón roto, una botella más de tequila se abre, algunos botes de helado y también bolsas de basura para sacar al patán de tu vida. Esto es lo que solemos hacer cuando estamos en duelo.

Te conozco

Al igual que a ti, a mí también me han roto el corazón. Finalmente, las mujeres tendemos a ser un poquito más expresivas y predecibles. Esta es una lista de las cosas que yo suelo hacer cuando corto con alguien y que seguro tú también has hecho alguna vez.

Salir de fiesta y perder el control

Trágico en verdad. En algunas ocasiones he pensado que salir de fiesta tras terminar con una relación solo es una excusa para mandar mensajes o llamar y reclamarle a gusto todo lo que hizo. Afortunadamente, nunca le he hablado a alguien borracha; enviar mensajes, claro, me declaro culpable. El alcohol es la peor de las compañías, de nada sirve y terminas con un dolor de cabeza espantoso al siguiente día.

“Stalkear” en Facebook, Instagram o cualquier otra red social

Claro, nadie lo dice, pero todas los hemos hecho. Es natural querer saber qué es lo que está haciendo el infeliz el viernes por la noche. No te obsesiones, la verdad es que hacerlo tan seguido puede ser muy estresante para ti. Por tu paz mental, es mejor evitar las redes sociales por un rato.

Estar irritable

Te sale la desesperación por los poros. Tu humor es peor que un volcán al estallar. Apenas intentan decirte algo ya estás haciendo caras. O también puedes ser de las que lloran por cualquier cosa. En realidad yo soy una mezcla de ambas cosas: en un segundo estoy llorando y al siguiente estoy en el gimnasio pegándole con todo lo que puedo al saco de box.

Después siguen las temidas indirecta en redes sociales

En realidad yo nunca he hecho esto, pero todas mis amigas lo hacen. ¿Por qué no lo hago? Creo que soy demasiado amargada para dedicarle mi tiempo a un patán. Yo soy de las que agarran la bolsa negra de basura, la lleno de todas las porquerías que me dieron y sin pensarlo dos veces la saco a la calle. Así como yo soy extremista en ese aspecto, hay quienes gozan de los memes y mensajes dolorosos como: “Ten cuidado con lo que amas, pues si lo pierdes los recuerdos no se pueden abrazar”. Frases hay hasta para regalar, y te aseguro que te has metido a Pinterest a ver una serie de anuncios dolorosos que todo el mundo sabe tienen dedicatoria invisible.

Luego sigue la típica fase del descuido

Cuando estamos en duelo, en esta etapa comes lo que quieres, tomas cuanto quieres, te encierras en casa sin afeitarte las piernas ni sales ni le hablas a nadie. Esa fase en la que estás es de reconstrucción momentánea. La verdad es que prefieres que nadie se atreva a mirarte siquiera.

Comienzas a liberarte y a renacer

Después de unas semanas de drama puro en toda la extensión de la palabra, decides que es hora de renacer. Así que te subes a los tacones rojos que tienes, te maquillas como reina y comienzas a vivir de nuevo. Además, sales con tus amigos, recuperas poco a poco la cordura en tu ser y tu vida comienza a fluir. La tristeza se va desvaneciendo poco a poco y uno de esos días te acuerdas del fulano y ya no sientes nada. El tiempo en realidad es un maravilloso curita.

El paso siguiente ya todas nos lo sabemos. La vida corre de maravilla y puede que en el momento más bonito cuando ya has logrado amar tu libertad llegue otro fulano, te enamores y ¿quién sabe?, podría ser el indicado o el ciclo se repite una vez más. Lo cierto es que cuando estamos en duelo aprendemos más sobre nosotras mismas.

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