Cosas que todas queremos pedirle a nuestra pareja, pero pocas veces nos atrevemos a…

Me queda claro que una vez que encontramos a la persona con la que podemos ser nosotras mismas en plenitud, sabemos que no hay más que pedir. Sin embargo a veces nosotras tenemos ideas bastante locochonas en la mente y no siempre nuestras parejas quieren ser parte de ellas. Todas queremos tener al menos una foto muy cursi o recibir los mensajes más mielosos que hubiera pero ellos no siempre quieren. ¿Lo has pedido? ¿Qué has recibido a cambio?

Mensajes de buenos días super cursis

Seguro no soy la única que cada mañana despierta con mucha emoción y le mando los mensajes más empalagosos a mi novio. Cuando él amanece en el mismo mood recibo respuestas muy lindas, pero hay otras en las que él me responde con un simple “hola”. Entiendo que es parte de su personalidad y no lo fuerzo a que me responda del mismo modo que yo le escribo. Aunque es un hecho que todas queremos que ellos nos hablaran bonito sin que tuviéramos que pedírselo.

Fotos locochonas

Con todas las tendencias que han surgido sobre las tomas que puedes hacer para tus fotos, las parejas han decidido hacer sesiones bastante chistosas y originales. Nosotras tendemos a ser más atrabancadas cuando estamos con la persona que amamos. Podríamos hacer una sesión en pijama, con disfraces o lo que se nos ocurra, la cosa es que ellos acepten. ¿Tú cómo se lo pedirías a tu chico?

Ir a alguna clase juntos

Todas queremos aprender algo nuevo: fotografía, pintura, cocina, baile. Hay clases en las que por desgracia se muestran tan sexistas que sólo aceptan mujeres u hombres. Creo que por esa misma razón, a veces nuestro chico se siente incómodo de ir con nosotras a alguna clase que ha sido catalogada como “sólo para mujeres”. Ojalá pronto les deje de importar tanto el qué dirán y se dediquen a disfrutar tanto como nosotras.

Que se dé cuenta del cambio que te haces sin que tengas que decírselo

Estoy segura de que todas queremos que ellos se den cuenta de que nos cortamos el cabello o que nos compramos una blusa nueva, sin la necesidad de que se los tengamos que decir. No he conocido a ningún hombre que se dé cuenta por sí mismo de los arreglitos que hacemos. Siempre andan tan dispersos que nosotras tenemos que decirles: “Hey, ¿te gusta mi nuevo corte de cabello?”.

Hacer cosas inesperadas

Me he dado cuenta de que el estilo de vida que tenemos nos ha monetizado. Tenemos una rutina fija, que pocas veces nos atrevemos a hacer algo que salga de ella. Es un hecho que podemos desear algo, pero también he aprendido que si de verdad lo queremos, tenemos que hablar. Ellos no son adivinos y no saben lo que queremos si no lo decimos. Una indirecta no es suficiente, no con ellos. Ellos necesitan escuchar las cosas tal cual son. Si quieres ir al cine, díselo así. “¿Quiero ir al cine, quieres ir conmigo?”. “¡Tengo ganas de comer helado, vamos!”.

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