Cosas que te roban energía y realmente no lo valen

Me he dado cuenta que muchas cosas te roban energía. Lo menos que quieres estos días, es que la pila se te baje sin razón aparente. Aunque no lo creas, darle mucha importancia podría poner en peligro tu salud estos días. Así que toma nota sobre todas esas cositas que te van decayendo poco a poco y toma las riendas de tu vida.

Preocuparte por cosas que no puedes controlar

¿Cuántas veces no te has preocupado de más porque a tu esposo le fue mal en el trabajo o porque a tu mejor amiga la engañó el marido? Si, sabemos que hay muchas personas que nos importan y nos preocupa lo que les pasa, pero muchas veces viven lo que viven porque así lo han decidido ellos. Aunque no lo creas, te roban energía y eso no es bueno para ti.

Tomar preocupaciones de otros como propias

Si tu vecina está preocupada de que el marido no le sea infiel y a ti te empieza a acongojar esa situación; estás tomando un problema de otro como si fuera tuyo. Eso a la larga te va afectando, cuando bien podrías estar pensando o atendiendo tus propios asuntos para ponerle solución a las que sí la tienen.

Querer que todo salga perfecto

¿Cuántas veces no has querido que tus planes salgan tal y como los pensaste? La realidad es que en la vida no siempre salen bien las cosas. Siempre habrá algo que nos haga reajustar los planes. Tal vez en un principio pensemos que las cosas no serán buenas, pero una vez que lo hacemos nos damos cuenta que la perfección no siempre es buena.

Preocuparte por lo que otros digan o piensen sobre ti

Si eres una chica a la que le interesa lo que dice tu mamá de ti, o lo que tu suegra piensa de ti, o lo que tus compañeros de trabajo dicen de ti, ¡estás mal! Lo único que debe preocuparte es lo que tú piensas de ti. Asegúrate de hacer lo que a ti te haga feliz, no lo que los demás quieren para su beneficio.

Querer ayudar a todos, incluso cuando no quieren ayuda

Otra de las cosas que te roban energía, es querer servir a todos, aún cuando no te han pedido que les eches la mano. Está bien que te guste hacer el bien, pero a veces sale sobrando cuando las personas no desean que lo hagas. Deja de querer partirte en mil porque terminarás olvidándote de ti por querer velar por todo el mundo.

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