Cosas que sólo entendemos las que hablamos super fuerte

Últimamente he pensado que las chicas que hablamos super fuerte la mayor parte del tiempo somos incomprendidas. Seguro eres una de ellas o tienes una amiga que lo es. A mí me regañan tantas veces y muy seguido porque piensan que busco pleito cada vez que hablo. La verdad es que mi voz es así y me gusta. Sin embargo, haciendo recopilación de todo lo que he sufrido, creo que lo que mencionaré es lo más común.

¡Shhhh, no grites!

Cada vez que entablo una conversación con cualquier persona termina pidiéndome que no grite. Sin importar si es un tema que necesite efusividad o no, mi tono de voz es elevado. Incluso en los momentos que necesitan discreción o son temas muy serios, siempre hablo fuerte.

“¿Por qué no hablas con un tono normal?”

No entiendo por qué algunas personas siguen creyendo que hablar con tonos elevados no tiene nada de normal. El hecho de que la mayoría de personas hablen con la voz queda no significa que todos tengamos que hacerlo. Cada quien tiene características únicas y la voz no puede ser algo que esté estandarizado, ¿o sí?

“Sí te escucho, no grites”

Las que hablamos super fuerte sabemos perfecto lo que es escuchar a cada rato el famoso: “No grites”. Creo que antes de hacernos cualquier comentario deben saber la diferencia entre gritar y hablar fuerte. No tiene nada que ver la una con la otra. Además, resulta contradictorio, porque cuando se les trata de hablar quedito no entienden nada y eso resulta bastante desesperante. Lo peor es que a veces también piensan que estoy enojada o reclamando algo, cuando no es así.

“¿Puedes bajar más el volumen de tu voz?”

De verdad piensan que las chicas que hablamos super fuerte lo hacemos por gusto. Si hablamos así es porque es una cualidad de nosotras, no lo hacemos por molestar a nadie. De hecho, luego de tantos comentarios negativos o malas caras, a veces hasta dudamos en hablar o solo respondemos con movimientos con tal de no recibir más críticas.

“Vas a despertar a todos”

Me ha pasado muchas veces que si tengo una plática durante la noche en una casa, me miran feo si empiezo a hablar fuerte. El argumento es que despertaré a todos. Me piden que baje la voz o de preferencia que no hable hasta el día siguiente. De verdad me parece algo patético, pues no tengo culpa alguna de que mi voz sea así. A veces desearía que muchas personas que conozco tuvieran esa voz para que entendieran un poco de lo que vivo día con día.

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