Cosas que sólo aprendes cuando te conviertes en mamá

Cuando te conviertes en mamá todo tu mundo cambia. Antes de tener a mis hijos, es obvio que veía las cosas de otra manera. Sin embargo, no me puedo quejar de esta nueva etapa. Amo ser mamá y sí, he aprendido más de lo que podía imaginar. Por ejemplo…

Convertirme en mamá me enseñó…

Cada noche pienso en todo lo que hice y en muchas ocasiones me siento culpable por perder la paciencia o por no dedicarles todo el tiempo a ellos.

Cuando los llevo a acostar, disfruto quedarme admirándolos mientras duermen. Y sí, también me gusta olerlos y grabar ese aroma único y especial en mi mente, mi olfato y mi corazón.

También he aprendido que por muy feliz que me sienta de ser mamá, hay momentos en los que lloro porque siento que ya no puedo más o tengo miedo de no estar haciendo bien las cosas.

Convertirme en mamá me enseñó que aunque recuerde a mis hijos, a veces se me olvidan los pendientes que tengo con ellos. Por ejemplo, los de la escuela.

Esta nueva etapa también me enseñó que por varios años, dejé de ver todos esos programas que me gustan, para dedicarme sólo a ver programas infantiles con mis hijos. Y sí, debo confesar que me sé muchas de las canciones infantiles.

Ser mamá también es prestarles el celular o la tablet para que te den unos minutos de paz. Debo confesar que al principio me sentía culpable, pero unos minutos para mí, me ayudan a tomar un respiro y continuar.

También es prometerte cada día ser mejor contigo y con ellos, prometer que lo intentarás otra vez porque lo merecen.

Convertirte en mamá significa que tus hijos siempre estarán en tu mente y cuando los tienes lejos no dejas de recordar momentos especiales o mirar sus fotos para sonreír y agradecer por su existencia.

Aunque también significa que vas a decirles “bájate de ahí”, “no te vayas a caer”, “no brinques tan alto” y sientes que se te baja la presión de ver qué intrépidos son.

Es desear que se queden pequeños por mucho tiempo para que puedas tomarlos de la mano y hacerlos sentir protegidos en todo momento.

Cuando te conviertes en mamá, tendrás el corazón lleno para siempre. El cuerpo cansado pero una inmensa sonrisa por tener a esos angelitos junto a ti.

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