Cosas que aprendes cuando tienes una relación con alguien emocionalmente inestable

Tener una relación con alguien emocionalmente inestable es como vivir en marea alta. Algunas veces parece que encontraste a tu media naranja. Acto seguido tienes la culpa de todos los males y plagas que atacan a tu pareja en esta vida. Es una montaña rusa a la que no es muy conveniente subirse. En esta relación aprendí muchas cosas, que quizas tu estes viviendo sí tienes una pareja como mi ex.

Puede ser una relación hermosa.. pero de la peor forma que existe

Cuando comencé a andar con mi ex yo no me la podía creer. Él era el chico más guapo del mundo para mi. Lo conocí en Tinder, en verdad nunca me había sentido tan enamorada y necesitada de la atención de alguien. Todo era como un sueño al principio, hasta que pase de ser el objeto de adoración a el objeto de ira. De un momento a otro nuestra relación cambio. Termine siendo el problema en todo sentido. Aunque ninguno de sus enojos tenían que ver directamente conmigo. Acepte que me manipulara, me gritara y en un par de ocasiones que se desquitaba conmigo de sus problemas económicos.

Vas a querer ayudarlo, sin tener ningún resultado

En mi afán por amar a esta persona convertí sus problemas en los mios. Yo trataba de ser super empática con él, había tenido una vida muy dura. Una mamá alcohólica, un par de hermanos en malos pasos y un papá del que no se veían ni sus luces. Creí que era mi deber como ser amado darle todo lo que pudiera para amenizar su vida. Sin embargo mientras los meses corrían y la relación se convertía en algo más formal, me consumía cada vez más y más…

Me estaba disolviendo en ácido

Es una forma grotesca de explicarlo pero sinceramente así me sentía. Cada día que pasaba rendía menos en mi trabajo, mi tiempo para mi era prácticamente nulo, no veía a mis amigas hacía meses, no me sentía como yo misma. Conforme pasaban los meses me sentía cada vez más y más deprimida. Lo único que quedaba para mi era tiempo para trabajar, dormir y tiempo para el. En pocas palabras yo solo trabajaba para pagar mis salidas con él. Le cocinaba cada día y le llevaba sus raciones a la oficina. Pronto me di cuenta que si yo no le llevaba comida el simplemente no comía. Después de un año de relación comencé a tener problemas de salud. Mi mente estaba confundida, toda nuestra relación giraba en torno a él. Sus problemas, su depresión, sus necesidades, todo era acerca de él. Llegué a sentirme culpable el día que le pedí ir a mi restaurante favorito y me llamo egoísta.

Hagas lo que hagas no te van a apreciar

Puedes gastar todo el tiempo de vida que gustes en ellos, incluso perder tu empleo de tiempo completo para darle la atención “que necesita”. Pero aún así no habrá cosa que te reprochen. Cuando haces algo lindo esperan que lo sigas haciendo toda la vida y cuando dejas de hacer algo es como si les clavaras el puñal y terminarás siendo la bruja del cuento. Gaste mis ahorros en viajes para aliviar su depresión, horas de mi nulo tiempo pintando cuadros para iluminar su departamento. Haces sacrificios para cumplir y sobrepasar sus expectativas por cosas que él daba por hecho. De repente mi vida comenzó a cambiar, mi jefa me ofreció la oportunidad de cambiar área. El único condicionamiento es que lo haría de 0. Por fin un rayo de luz iluminaba mi penumbra. Entonces deje de llevarle comida a mi novio en mis descansos y comencé a preocuparme un poco más pro mi carrera. Él se quejó muchas veces, me decía que estaba alejándome de él y que yo iba a ser la única culpable de nuestra separación.

Te hacen sentir culpable todo el tiempo al grado de arrastrarte con ellos a la depresión

Con el paso del tiempo todo empeoraba entre nosotros. Pasaba las noches llorando, me despertaba sin animos, mis ojeras cada vez se marcaban más y más. Le iba a cocinar la cena a su casa, le limpiaba y sacudía después de la oficina y esperaba a que se quedará dormido. Para después coger el coche y manejar hasta mi casa al otro lado de la ciudad. Me sentía agotada y la salud mental de mi pareja se convirtió en una montaña rusa super peligrosa. Sentía que yo era su medicina y alivio.

Poco después de mi cambio de puesto hable con el seriamente, le dije que teníamos que llegar a un acuerdo para hacer que la relación fuera más estable y equilibrada. Cosa que a él no le pareció. Cómo me lo grito fue ” yo no voy a cruzar toda la ciudad de noche para verte o que me hagas de cenar, prefiero pagar una pizza y comer solo”. Esa fue nuestra última pelea, le pedí que no me volviera a llamar y salí de su departamento entre gritos, empujones y lágrimas. Lo peor de todo es que parte de mi aún lo sigue queriendo…

Este video te puede gustar